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SP183 Causas del prolapso de los órganos pélvicos Los órganos pélvicos consisten, entre otros, en la vagina, el útero, la vejiga, la uretra y el recto. Estos órganos se mantienen en su sitio debido a los músculos del piso pélvico. También los apoyan varias capas de tejido conectivo. La cirugía para el prolapso de los órganos pélvicos The American College of Obstetricians and Gynecologists WOMEN’S HEALTH CARE PHYSICIANS PATIENT EDUCATI N Procedimientos Especiales • SP183 El prolapso de los órganos pélvicos ocurre cuando el tejido y los músculos dejan de apoyar dichos órganos. Los músculos se podrían desgarrar o estirar. La causa principal de este prolapso es el embarazo y el parto vaginal. La menopausia, envejecer y el levantar cargas pesadas repetidamente son otras causas del prolapso A lrededor de la mitad de las mujeres que han dado a luz presentan con el tiempo un cierto grado de prolapso de los órganos pélvicos (POP). El prolapso de los órganos pélvicos también puede ocurrir en las mujeres que nunca han tenido hijos. Este problema se desarrolla debido a la debilidad de los músculos y tejidos que apoyan los órganos en la pelvis. Cuando los músculos se debilitan, puede ocurrir un prolapso (o descenso) de ciertos órganos, como la vagina o el útero. Con el tratamiento adecuado, es posible reducir o eliminar los síntomas. Generalmente se prueban primero las opciones de tratamiento que no involucran una cirugía. Si estas opciones no dan resultado y si sus síntomas son graves, se podría considerar la posibilidad de una cirugía. Este folleto explica • el prolapso de los órganos pélvicos y los síntomas • los tipos de problemas de apoyo pélvico • el diagnóstico y tratamiento Tratamientos no quirúrgicos Si presenta síntomas, generalmente se prueban primero las opciones de tratamiento que no involucran una cirugía. A menudo la primera opción no quirúrgica que se prueba es un pesario. Este aparato se introduce en la vagina para apoyar los órganos pélvicos. Hay muchos tipos de pesarios disponibles. El profesional de atención médica puede ayudarla a encontrar el pesario correcto que se adapte cómodamente. Hacer cambios en la dieta y el estilo de vida puede ser útil para aliviar algunos síntomas. Si la incontinencia urinaria es un problema, limitar el consumo excesivo de líquidos y alterar los tipos de líquido que consume puede ser útil. Por ejemplo, podría tener que disminuir el alcohol y las bebidas que contienen cafeína. El acondicionamiento del esfínter vesical (es decir, vaciar la vejiga durante momentos específicos) también puede ser útil para mujeres con incontinencia. A las mujeres con problemas para evacuar los intestinos, el aumentar la cantidad de fibra en la dieta puede ayudarlas a prevenir el estreñimiento y los problemas de esfuerzo excesivo durante las evacuaciones intestinales. A veces se receta un medicamento para ablandar las heces. Si la mujer tiene sobrepeso o es obesa, adelgazar puede mejorar su salud general y posiblemente los síntomas de prolapso. En algunas mujeres, también puede ser útil hacer ciertos ejercicios especiales (consulte el cuadro “Ejercicios de Kegel”). La decisión de someterse a una cirugía Si sus síntomas son graves e interfieren en su vida, y si las opciones de tratamientos no quirúrgicos no han sido útiles, podría considerar una cirugía. Un factor de los órganos pélvicos. Algunas situaciones que crean presión sobre el abdomen y causan el prolapso de los órganos pélvicos son las siguientes: • Tener sobrepeso o ser obesa • Tener estreñimiento y evacuar los intestinos con esfuerzo • Tener tos crónica a causa de fumar, asma u otro problema médico Tipos de prolapso de los órganos pélvicos Hay varios tipos de prolapso que llevan nombres distintos según la parte del cuerpo que ha descendido. Cistocele. Un cistocele ocurre cuando el tejido entre la vejiga y la vagina se debilita y estira. Al hacerlo, la vejiga desciende de su lugar habitual hacia adentro de la vagina. Enterocele. Un enterocele es un tipo de problema de apoyo que se forma cuando una parte del intestino delgado sobresale en la vagina. Los enteroceles a menudo ocurren con un prolapso de la cúpula vaginal. Rectocele. Un rectocele ocurre cuando el tejido entre el recto y la vagina se debilita y estira. Al hacerlo, parte del recto sobresale en la vagina. Prolapso uterino. Cuando el útero desciende en la vagina, se dice que ha ocurrido prolapso uterino. La distancia a la que desciende el útero puede variar. Los prolapsos de menor grado son comunes. Estos prolapsos a menudo no producen síntomas y generalmente no requieren recurrir a una cirugía. Prolapso de la cúpula vaginal. Cuando la parte superior de la vagina pierde su apoyo y desciende, se llama prolapso de la cúpula vaginal. Este problema ocurre más a menudo en las mujeres a las que se les ha extraído el útero (histerectomía). El grado del prolapso varía. Síntomas del prolapso de los órganos pélvicos Lo síntomas del prolapso de los órganos pélvicos pueden aparecer gradualmente, por lo que es posible que no los note al principio. Un profesional de atención médica podría descubrir un prolapso durante un examen físico. Las mujeres con síntomas pueden presentar lo siguiente: • Sensación de presión o de llenura en la zona pélvica • Masa o bulto en la vagina • Órganos que sobresalen fuera de la vagina • Pérdida accidental de orina (incontinencia urinaria) • Dificultad para vaciar completamente la vejiga • Dificultades para tener evacuaciones intestinales • Dolor en la parte baja de la espalda • Problemas para introducirse tampones o aplicadores Ejercicios de Kegel Los ejercicios de Kegel mejoran el tono muscular del piso pélvico. Fortalecen además los músculos que envuelven las aberturas de la uretra, la vagina y el recto. Aquí le indicamos cómo hacerlos: • Contraiga los músculos que usa para detener el flujo de orina. Esta contracción desplaza hacia arriba y atrás la vagina y el recto. • Sostenga esta contracción por 3 segundos, luego relájese por 3 segundos. • Haga 10 contracciones tres veces al día. • Aumente el tiempo de la contracción en 1 segundo cada semana. Siga aumentándolo hasta que lo haga por 10 segundos. Asegúrese de no contraer los músculos del estómago, los muslos ni los glúteos. También debe respirar normalmente. No aguante la respiración cuando haga estos ejercicios. Tampoco haga estos ejercicios cuando esté orinando. importante en esta decisión es la gravedad de sus síntomas. Los siguientes factores también se deben tener en cuenta a la hora de decidir si debe optar por una cirugía: • Su edad—Si se opera mientras es joven, el prolapso puede volver a ocurrir, lo que podría requerir otros tratamientos. Si se hace la cirugía a una edad mayor, su estado de salud en general e historial de cirugías pueden influir en el tipo de cirugía que se haga. • Sus planes para tener hijos—Preferiblemente, las mujeres que planean tener hijos (o más hijos) deben posponer la cirugía hasta que hayan terminado de tener hijos para evitar que el riesgo de prolapso vuelva a ocurrir después de la cirugía de corrección. • Problemas de salud—La cirugía puede ser riesgosa si tiene un problema médico, como diabetes mellitus, una enfermedad del corazón o problemas respiratorios, o si fuma o es obesa. No es posible garantizar que un tratamiento—incluso una cirugía—aliviará todos sus síntomas. Además, pueden ocurrir nuevos problemas después de una cirugía, como dolor durante el coito, dolor pélvico o incontinencia urinaria. La cirugía para el prolapso de los órganos pélvicos En general, hay dos tipos de cirugía: 1) cirugía con obliteración y 2) cirugía de reconstrucción. En la cirugía con obliteración se estrecha o cierra la vagina para apoyar los órganos prolapsados. No es posible tener relaciones sexuales (o coito) después de este procedimiento. El índice de éxito de la cirugía con obliteración es alto y puede ser una buena opción en las mujeres que no planean tener relaciones sexuales en el futuro y que desean un procedimiento que se realice fácilmente. La mayoría de las mujeres que se someten a una cirugía para tratar el prolapso de los órganos pélvicos se hacen una cirugía de reconstrucción. El objetivo de la cirugía de reconstrucción es restablecer la posición original de los órganos. Algunos tipos de cirugía de reconstrucción se hacen por medio de una incisión en la vagina. Otras se realizan por medio de una incisión en el abdomen o por laparoscopia. En esta última, se puede usar un robot quirúrgico para facilitar de laparoscopia. La malla quirúrgica se usa en algunos tipos de cirugía de reconstrucción para reforzar o apoyar los órganos prolapsados. La maya se puede hacer con material que proviene de animales o con materiales sintéticos. Hay riesgos y beneficios del uso de la malla en la cirugía de prolapso de los órganos pélvicos. Es importante entender los riesgos y beneficios cuando decida el tipo de cirugía de reconstrucción que se hará (consulte “Cirugía con malla colocada vaginalmente”). Tipos de cirugía de reconstrucción Hay muchos tipos de procedimientos de cirugía de reconstrucción. A menudo, se hace más de un tipo de cirugía a la vez para corregir varios problemas. Ciertos factores del estilo de vida, como su peso, si fuma o si su empleo requiere un esfuerzo físico en el que tiene que levantar objetos pesados, a menudo influyen en el tipo de procedimiento que se hará. Fijación o suspensión por medio de sus propios tejidos Este tipo de cirugía a menudo se llama “reparación de tejido propio” porque usa sus propios tejidos para tratar el prolapso uterino o de la cúpula vaginal. La cirugía se practica a través de una incisión en la vagina. La parte prolapsada se adhiere por medio de suturas a un ligamento o a un músculo de la pelvis. Puesto que se realiza a través de la vagina, este tipo de cirugía tarda menos en hacerse que la cirugía que se practica por una incisión en el abdomen. La recuperación también es generalmente más breve. Las complicaciones son lesión a los uréteres, los intestinos o la vejiga; dolor con las relaciones sexuales; e incontinencia urinaria. Se puede hacer también simultáneamente un procedimiento para evitar la incontinencia urinaria. Una de cada diez mujeres presenta dolor en los glúteos en las primeras semanas. Fijación sacroespinal La cúpula vaginal prolapsada se fija al ligamento sacroespinal en un lado (ilustrado) o en ambos lados (no ilustrado). Ligamento sacroespinal Cúpula vaginal Suspensión de ligamentos uterosacros La cúpula vaginal prolapsada se fija a los ligamentos uterosacros. Ligamentos uterosacros Cúpula vaginal Vejiga En raras ocasiones puede ocurrir sangrado intenso que puede ser potencialmente mortal. Colporrafía La colporrafía se usa para tratar el prolapso de la pared anterior (frontal) de la vagina y el prolapso de la pared posterior (de atrás) de la vagina. Este tipo de cirugía se realiza a través de la vagina. En la colporrafía anterior, se usan suturas para fortalecer la pared frontal de la vagina de manera que apoye otra vez la vejiga. En la colporrafía posterior, se usan suturas para fortalecer la pared de atrás de la vagina de manera que apoye otra vez el recto. Algunas complicaciones son dolor durante las relaciones sexuales y lesión en la vejiga, los uréteres o el recto. Sacrocolpopexia La sacrocolpopexia se usa para tratar el prolapso de la cúpula vaginal y el enterocele. Se puede realizar con una incisión abdominal o por laparoscopia con o sin la ayuda de un robot. Mediante el procedimiento, se coloca una malla quirúrgica en las paredes anteriores y posteriores de la vagina. Se puede usar una malla especial en forma de Y. Los extremos de la malla se fijan entonces al sacro (coxis). De esta manera se sube la vagina para que vuelva a quedar en su lugar. Un procedimiento parecido, que también se practica mediante una incisión abdominal, se llama sacrohisteropexia. Este procedimiento se usa para tratar el prolapso uterino cuando la mujer no desea someterse a una histerectomía. Mediante el mismo, se coloca una malla quirúrgica en el cuello uterino y después en el sacro, de manera de subir el útero para que vuelva a quedar en su lugar. Un beneficio de este tipo de cirugía es que las mujeres podrían tener menos dolor durante las relaciones sexuales que después de los procedimientos que se practican por la vagina. Sin embargo, con la incisión abdominal, hay un riesgo de daño a los intestinos y un riesgo de complicaciones debido a adherencias. También hay un riesgo mínimo de erosión de la malla (desplazamiento de la malla por los tejidos) hacia adentro de la vagina. Esta erosión puede provocar la formación de tejido cicatrizante y dolor persistente. Sacrohisteropexia La malla quirúrgica se fija al cuello uterino y al sacro. Vejiga Malla Recto Vagina Uretra Sacrocolpopexia Mediante una incisión abdominal, se fija la malla quirúrgica a la cúpula de la vagina y se adhiere al sacro. Vejiga Malla Recto Cúpula vaginal Vagina Uretra Colporrafía anterior La pared anterior de la vagina se fortalece con suturas de manera que apoye nuevamente la vejiga. Útero Vejiga Uretra Vagina Recto Vista ampliada de la pared vaginal anterior La pared posterior de la vagina se fortalece con suturas de manera que apoye nuevamente el recto. Vista ampliada de la pared vaginal posterior Recto Colporrafía posterior Para extraer la malla puede que sea necesario recurrir a otra cirugía. Otras complicaciones son dolor pélvico, dolor durante las relaciones sexuales y daño a la vejiga, los intestinos, los uréteres o los vasos sanguíneos. Cirugía con malla colocada vaginalmente Algunos procedimientos usan la malla quirúrgica que se coloca por una incisión en la vagina para ayudar a subir los órganos prolapsados a su lugar o para reforzar reparaciones efectuadas a las paredes vaginales. La malla se puede usar para todos los tipos de prolapso, aunque se usa con más frecuencia para tratar el prolapso de la vejiga. Un beneficio de la cirugía con malla vaginal es que se puede usar para reparar el prolapso en las mujeres cuyos propios tejidos no son lo suficientemente resistentes para la reparación con tejido propio. En las mujeres en las que esto no aplica, es debatible si los resultados de la malla colocada vaginalmente son mejores que los de otros tipos de cirugía para el prolapso de vejiga. No hay suficiente información para determinar si la malla colocada vaginalmente para el prolapso de la cúpula vaginal, el prolapso uterino o el rectocele ofrece mejores resultados en lo que respecta a aliviar los síntomas de prolapso que los procedimientos que no usan malla. La malla colocada vaginalmente conlleva un riesgo considerable de complicaciones graves. Estas complicaciones son erosión de la malla hacia adentro de la vagina, la vejiga o los intestinos; dolor que interfiere en la vida diaria; infecciones; dolor con las relaciones sexuales y lesión en la vejiga o los intestinos. Algunas de estas complicaciones pueden requerir más cirugías. Aunque a menudo es posible extraer la malla, se puede requerir más de una cirugía para lograrlo. Incluso es posible que no se pueda extraer toda la malla. Si esto sucede, a veces el dolor y las demás complicaciones no desaparecen del todo. Debido al alto riesgo de complicaciones, los procedimientos con el uso de mallas se deben reservar para las mujeres cuyos beneficios puedan justificar los riesgos. Por ejemplo, en las mujeres con prolapso anterior que ha vuelto a ocurrir después de una cirugía previa. También posiblemente en las mujeres que tienen un problema médico que les impida someterse a una operación más larga por medio de una incisión en el abdomen. Cuando tome en cuenta una cirugía de prolapso de los órganos pélvicos, considere sus opciones. Hable con su profesional de atención médica para determinar cuál es la mejor opción en su situación. En muchos casos es posible tratar el prolapso de los órganos pélvicos exitosamente sin el uso de una malla. Si está considerando un procedimiento quirúrgico mediante la colocación de malla vaginalmente, pídale a su profesional de atención médica información detallada sobre los riesgos, los beneficios y las posibles complicaciones (consulte el cuadro “Preguntas que puede hacer sobre la malla colocada vaginalmente”). La malla quirúrgica se coloca por medio de una incisión en la vagina para ayudar a subir los órganos prolapsados de manera que vuelvan a su lugar o para reforzar reparaciones ya hechas a las paredes vaginales. Útero Uretra Vagina Vejiga Malla Recto Cirugía mediante malla colocada vaginalmente Vista ampliada de la pared vaginal anterior Preguntas que puede hacer sobre la malla colocada vaginalmente Cuando tome en cuenta hacerse una cirugía con malla debido a prolapso de los órganos pélvicos, es importante que considere los riesgos y los beneficios de la cirugía. Algunas preguntas que puede hacerle al profesional de atención médica sobre el uso de la malla en una cirugía de prolapso de los órganos pélvicos son las siguientes: • ¿Cuáles son las ventajas y desventajas de usar una malla quirúrgica en mi caso en particular? • ¿Puede hacerse exitosamente mi reparación sin usar una malla? • ¿Cuál ha sido su experiencia para implantar este producto de malla en particular? • ¿Qué experiencia han tenido sus demás pacientes con este producto? • ¿Cuál ha sido su experiencia para tratar las complicaciones que pueden ocurrir? • ¿Cómo me podría sentir después de la cirugía y por cuánto tiempo? • ¿Hay efectos secundarios específicos que debo informarle después de la cirugía? • ¿Qué sucede si la malla no corrige el problema que tengo? • Si presento alguna complicación relacionada con la malla, ¿es posible extraerla? ¿Cuáles pueden ser las consecuencias? • ¿Dispone el producto de malla de información para la paciente? ¿Puedo tener una copia? Fuentes informativas: Information for Patients for POP. U.S. Food and Drug Administration. January 2016. Glosario Adherencias: Tejido cicatrizante que puede hacer que las superficies de los tejidos se adhieran entre sí. Cirugía de obliteración: Tipo de cirugía en que se estrecha o cierra la vagina para apoyar los órganos que han descendido. Cirugía de reconstrucción: Cirugía para reparar o restaurar una parte del cuerpo lesionada o alterada. Coito: Acto de penetración del pene en la vagina de la mujer. También se conoce como “tener relaciones sexuales” o “hacer el amor”. Colporrafía: Cirugía que se hace por la vagina para reparar una masa o bulto con el propio tejido de la mujer. Cuello uterino: El extremo inferior y más estrecho del útero ubicado encima de la vagina. Cúpula vaginal: Parte superior de la vagina después de una histerectomía (extracción del útero). Diabetes mellitus: Problema médico en el que los niveles de azúcar en la sangre son demasiado altos. Ejercicios de Kegel: Ejercicios del músculo pélvico. Se hacen para ayudar a controlar la vejiga y los intestinos y también la función sexual. Histerectomía: Cirugía para extraer el útero. Incontinencia urinaria: Pérdida incontrolada de orina. Laparoscopia: Procedimiento quirúrgico mediante el cual se introduce un instrumento delgado e iluminado, que se llama laparoscopio, a través de una incisión (un corte) en el abdomen. El laparoscopio se usa para ver los órganos pélvicos. Se podrían usar otros instrumentos para realizar cirugías. Ligamento: Banda de tejido que conecta a los huesos o apoya los órganos internos grandes. Menopausia: Momento en que cesan permanentemente los períodos menstruales de una mujer. La menopausia se confirma después de 1 año sin períodos. Pesario: Dispositivo que se introduce en la vagina para apoyar los órganos que han descendido o para ayudar a controlar la pérdida accidental de orina. Piso pélvico: Región muscular que apoya los órganos pélvicos de la mujer. Prolapso de los órganos pélvicos (POP): Problema médico en que descienden los órganos pélvicos. Ocurre debido a la debilidad de los músculos y tejidos que apoyan los órganos en la pelvis, como la vagina, el útero y la vejiga. Recto: La última parte del aparato digestivo. Sacrocolpopexia: Tipo de cirugía para reparar el prolapso de la cúpula vaginal. Para hacerla, se fija la cúpula vaginal al sacro con una malla quirúrgica. Sacrohisteropexia: Tipo de cirugía para reparar el prolapso uterino. Para hacerla, se fija el cuello uterino al sacro con una malla quirúrgica. Uréteres: Dos conductos, cada uno de ellos conecta a los riñones con la vejiga. Uretra: Estructura tubular. La orina fluye a través de este conducto cuando sale del cuerpo. Útero: Órgano muscular en la pelvis de la mujer. Durante el embarazo este órgano contiene y nutre al feto. Vagina: Estructura tubular rodeada por músculos. La vagina se origina en el útero y sale hacia afuera del cuerpo. Vejiga: Órgano hueco y muscular donde se almacena la orina. Después de la cirugía El tiempo de recuperación depende del tipo de cirugía. Generalmente tendrá que ausentarse del trabajo por unas semanas. En las primeras semanas, debe evitar hacer ejercicio vigoroso, levantar objetos pesados y los esfuerzos físicos. También debe evitar las relaciones sexuales por unas semanas después de la cirugía. Se desconoce si hay algo que se pueda hacer para evitar que el prolapso vuelva a ocurrir después de la cirugía. No hacer actividades que ejerzan más presión dentro del abdomen puede ser beneficioso, como controlar su peso, evitar el estreñimiento y no levantar objetos pesados. Si tiene nuevos síntomas, hable con su profesional de atención médica. Por último… Si tiene síntomas de prolapso de los órganos pélvicos y estos interfieren en sus actividades normales, podría necesitar tratamiento. Muchas mujeres se benefician de las opciones de tratamiento que no implican cirugías. Si estas opciones no quirúrgicas no le dan resultado y cree que su calidad de vida no es la que debe ser, quizás deba considerar la opción de una cirugía. Es importante que entienda los riesgos, los beneficios y las posibles complicaciones de una cirugía. Esta información se ha creado para usarse como un documento educativo para asistir a las pacientes, y presenta actualizaciones y opiniones en materias relacionadas con la salud de la mujer. Su objetivo no es expresar declaraciones sobre las pautas generales de atención médica, ni abarca todos los tratamientos o métodos médicos adecuados. Tampoco pretende reemplazar el juicio profesional independiente del profesional que trata a una paciente. Consulte www.acog.org para asegurarse de obtener información actualizada y precisa. Derechos de autor noviembre del 2018 por el Colegio Americano de Obstetras y Ginecólogos (American College of Obstetricians and Gynecologists). Todos los derechos reservados. 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