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El cuello uterino de la mujer (la abertura del útero) está recubierto por células. El cáncer del cuello uterino ocurre cuando se alteran esas células, lo cual puede afectar las capas más profundas de células o diseminarse a otros órganos y causar daño. Si el cáncer se detecta y trata en sus primeras etapas, es posible curar hasta un 90% de las mujeres que lo padecen. Cuanto más haya avanzado la enfermedad, más baja será la tasa de curación. Por ese motivo es mejor detectarla cuando se empieza a desarrollar. Este folleto explicará:
  • Quiénes corren riesgo de presentar cáncer del cuello uterino
  • Los síntomas de la enfermedad
  • Los tratamientos

La clave para prevenir o combatir el cáncer del cuello uterino es detectarlo en sus primeras etapas cuando la tasa de curación puede ser de hasta un 90%. La mejor manera de detectar el cáncer en sus primeras etapas es mediante pruebas regulares de Papanicolaou.
¿Qué es el cáncer del cuello uterino?

Cuando las células que componen los tejidos del cuerpo están saludables, éstas crecen, se reproducen y se reemplazan según sea necesario. De esta manera el cuerpo se mantiene en buen estado. A veces, sin embargo, las células comienzan a crecer de manera descontrolada. Las nuevas células forman una masa de tejido que se denomina tumor. Estas células pueden ser benignas (no cancerosas) o malignas (cancerosas).

Hay otro tipo de células que se denominan células displásicas o neoplasia intraepitelial cervical. A las células displásicas a veces se les llama “precancerosas” porque pueden convertirse en cáncer si no se les da tratamiento. En la mayoría de las mujeres, el cambio en las células de un estado normal a uno displásico y a cáncer se lleva a cabo durante el transcurso de muchos años. En muchos casos, la prueba de Papanicolaou puede detectar alteraciones displásicas que se pueden tratar antes de que se desarrolle el cáncer.

Cuando se desarrollan células malignas (cancerosas), éstas pueden invadir y destruir el tejido saludable del cuello uterino. También pueden diseminarse al tejido que está contiguo al cuello uterino o desplazarse a otras partes del cuerpo (metastatizar) trasladándose a través de la sangre o del líquido linfático.

El cáncer del cuello uterino es uno de los tipos de cáncer más comunes en las mujeres en el mundo entero, aunque es menos común ahora en los países que usan pruebas de Papanicolaou. Las mujeres corren riesgo de padecer cáncer del cuello uterino durante toda la vida. Una infección muy común del cuello uterino provocada por el virus del papiloma humano (VPH) está asociada con casi todas las alteraciones displásicas y cáncer del cuello uterino. Las pruebas de Papanicolaou, y para algunas mujeres las pruebas del VPH, pueden ayudar a detectar este virus y las alteraciones celulares que produce. Por este motivo es vital que todas las mujeres, aun las posmenopáusicas, sigan los consejos del médico con respecto a las pruebas.

Tipos de alteraciones celulares

Si los resultados de la prueba de Papanicolaou revelan células del cuello uterino con cambios displásicos, los resultados se pueden llamar:

  • CEA-SI (células escamosas atípicas de significado indeterminado)
  • LEIB (lesión escamosa intraepitelial de grado bajo)
  • LEIA (lesión escamosa intraepitelial de grado alto).
Si las pruebas revelan estos resultados, podría ser necesario hacer otros exámenes de seguimiento. Las alteraciones de LEIA tienen la mayor tendencia a convertirse en cáncer y es necesario tratarlas. Los otros tipos de alteraciones también pueden requerir otros exámenes, pero no necesariamente necesitar tratamiento. Cuando ocurren cambios en las células displásicas del cuello uterino y se trasladan a las capas más profundas de tejido o a otros órganos, se convierten en lo que se denomina cáncer invasor. La prueba de Papanicolaou también puede detectar la presencia de cáncer.

Factores de riesgo

El cáncer del cuello uterino puede ocurrir a cualquier edad. Aunque es más común entre las mujeres mayores de 40 años, puede ocurrir en mujeres más jóvenes. Sin embargo, en raras ocasiones ocurre en mujeres menores de 21 años.

Su riesgo de padecer cáncer del cuello uterino depende de su historial sexual, sistema inmunitario, salud y estilo de vida. Esto se debe a que el cáncer del cuello uterino está asociado con el VPH. Su riesgo es mayor si:

  • Ha tenido relaciones sexuales con más de una persona o ha tenido una pareja sexual masculina que ha tenido relaciones sexuales con más de una persona (cuantas más parejas tenga, mayor será el riesgo)
  • Tuvo relaciones sexuales por primera vez temprano en la vida (antes de los 18 años)
  • Tiene una pareja sexual masculina que ha tenido una pareja sexual con cáncer del cuello uterino
Estos factores aumentan su riesgo ya que pueden incrementar la probabilidad de contraer una infección del VPH que puede causar displasia. Muchas mujeres contraerán un tipo de infección del VPH en algún momento en la vida. Entre los más de 100 tipos de VPH, muchos de ellos son benignos, aunque otros están asociados con cáncer del cuello uterino.

Las mujeres con problemas del sistema inmunitario corren un riesgo mayor de padecer cáncer del cuello uterino, especialmente si han estado expuestas al VPH. Los factores que afectan el sistema inmunitario y aumentan el riesgo de padecer cáncer del cuello uterino son:

  • El hábito de fumar
  • Una infección del virus de inmunodeficiencia humana (VIH)
  • Un trasplante de órganos (especialmente de riñones)
Otras mujeres con un mayor riesgo son las que han tenido una enfermedad de transmisión sexual y las que estuvieron expuestas a DES (dietilestilbestrol) antes de nacer.

Dado que el cáncer del cuello uterino puede volver a ocurrir, su historial de cáncer también afecta su riesgo. Su riesgo es mayor si:

  • Tiene un historial de alteraciones de LEIA
  • Tiene un historial de cáncer del cuello uterino, o de la vagina o vulva
  • No se ha estado haciendo regularmente pruebas de Papanicolaou

Síntomas

Los estados precancerosos y de cáncer del cuello uterino a menudo no producen síntomas. Para cuando se presentan los síntomas, las células cancerosas ya se han diseminado.

Cuando ocurren síntomas, los primeros indicios son sangrado, manchado intermenstrual o secreción acuosa de la vagina. El sangrado puede ser más intenso durante el periodo menstrual. También puede ocurrir después de tener relaciones sexuales. Casi siempre estas señales se producen debido a otros problemas médicos no relacionados con cáncer. Sin embargo, si presenta alguno de estos síntomas, acuda a su médico.

Las señales de un estado avanzado de cáncer son dolor, dificultad para orinar y piernas hinchadas. Si el cáncer se ha diseminado a los órganos adyacentes o a los ganglios linfáticos, los tumores pueden afectar el funcionamiento de esos órganos. Por ejemplo, el tumor puede ejercer presión en la vejiga o restringir el flujo de sangre en una vena.

Aunque estos síntomas no siempre indican la presencia de cáncer, si presenta alguno de ellos, acuda a su médico lo antes posible.

Diagnóstico

La mayoría de las alteraciones displásicas y los tumores que comienzan a desarrollarse se detectan en las mujeres que tienen pruebas de Papanicolaou. Los tumores cancerosos más avanzados del cuello uterino se detectan en las mujeres que no han tenido pruebas rutinarias de Papanicolaou. Por ello es importante hacerse estas pruebas.

Si el resultado de la prueba de Papanicolaou es anormal o presenta síntomas de cáncer del cuello uterino, es posible que necesite hacerse otros exámenes. Algunos métodos que se emplean posteriormente, como la colposcopia y biopsia, pueden ayudar a determinar si las células anormales son displásicas o tumores cancerosos. Estos exámenes también le ayudan al médico a decidir si necesita tratamiento. Es posible que se le remita a otro médico o a una clínica especial para estos exámenes.

  • Colposcopia. Este examen le permite al médico ver el fondo del cuello uterino a través de un microscopio. Puede ser útil para detectar problemas que no se ven a simple vista.
  • Biopsia. Durante este procedimiento, se extrae una pequeña muestra de tejido. Esta muestra se envía a un laboratorio para examinarla.
  • Biopsia de cono. Durante este procedimiento, se extrae una porción de tejido en forma de cono del cuello uterino. Esta muestra se envía a un laboratorio para examinarla.
  • Procedimiento con asa de excisión electroquirúrgica (LEEP). Durante este procedimiento, se usa un asa de alambre delgado que transmite una corriente eléctrica y extrae las áreas anormales del cuello uterino. Esta energía eléctrica también se usa para cerrar los vasos sanguíneos en la superficie del cuello uterino.
Si estos exámenes revelan que padece cáncer del cuello uterino, el médico determinará el tamaño del cáncer y el grado de propagación de la enfermedad (si lo hubiera). Este proceso puede requerir otros exámenes, como los siguientes:
  • Examen pélvico (y examen rectal)—examen importante donde el médico palpa el útero, los ovarios y otros órganos cerca del cuello uterino
  • Cistoscopia—examen que se usa para estudiar el interior de la uretra y vejiga con un instrumento iluminado
  • Proctoscopia—examen que se usa para estudiar el interior del recto con un instrumento iluminado
El cáncer del cuello uterino se puede diseminar a otras áreas, como los pulmones o ganglios linfáticos, o causar una obstrucción en los riñones. El médico puede ordenar algunos exámenes para examinar estas áreas. Estos exámenes son, entro otros: radiografías, ecografía (ultrasonido), estudios de tomografía computarizada (TAC), imagen por resonancia magnética (MRI) y laparoscopia.

Determinación de fases

A todos los tumores de cáncer se les asigna una fase del I al IV. Cuanto más bajo sea el número, más baja es la diseminación del cáncer. La Fase I es la fase inicial y la más fácil de curar. La Fase IV es la más avanzada e incorpora los tumores que se han diseminado a otras partes del cuerpo.

El tratamiento funciona mejor cuando se emplea en las primeras fases del cáncer. La tasa de curación para la fase I es de un 85% a 90%. La tasa de curación para la fase IV es de sólo un 5% a 10%.

Tratamiento

Su médico puede consultar a un oncólogo ginecológico o remitirla a dicho médico (un especialista en el cáncer de los órganos reproductores) para el tratamiento. También puede remitirla a otros especialistas, como a un oncólogo de radiación u oncólogo médico. Estos médicos trabajarán en equipo para recomendar el tratamiento que mejor cumpla con sus necesidades.

El cáncer invasor del cuello uterino se trata con cirugía, o radioterapia y quimioterapia. La cirugía extrae el tumor y los tejidos afectados. En la cirugía más común para el cáncer del cuello uterino, se extrae el útero y el cuello uterino junto con la porción superior de la vagina, el tejido adyacente y los ganglios linfáticos. Los ovarios no se extraen si parecen normales.

Si el cáncer se ha diseminado fuera del cuello uterino o de la porción superior de la vagina, o si la mujer es mayor o no muy saludable, el cáncer a menudo se trata mejor con radiación y quimioterapia. La radiación detiene el crecimiento y la proliferación de células cancerosas mediante la exposición a rayos de alta energía. Este tratamiento puede requerir visitas diarias a una clínica durante varias semanas. También puede requerir permanecer hospitalizada durante una noche. Se pueden emplear tratamientos externos e internos (vaginales). En el cáncer del cuello uterino, la quimioterapia ayuda al tratamiento de radiación del cáncer. Los medicamentos quimioterapéuticos se trasladan por medio de la sangre y destruyen células, incluidas las células cancerosas. Los tratamientos se pueden administrar en ciclos y generalmente se realizan en el consultorio del médico. También pueden requerir permanecer hospitalizada durante una noche.

Seguimiento

La fase del cáncer y el tipo de tratamiento determinarán si el cáncer del cuello uterino volverá a ocurrir o resistirá el tratamiento. Es posible que un nuevo tumor canceroso comience a desarrollarse en otra parte del cuerpo. Por este motivo, los exámenes médicos rutinarios y las pruebas de Papanicolaou son importantes, aun después de que termine el tratamiento.

él médico puede sugerirle pruebas de Papanicolaou más frecuentes durante los primeros años posteriores al tratamiento. De esta manera se asegura de que se hayan eliminado todas las células cancerosas. Es posible que también necesite otros exámenes y procedimientos. El médico colaborará con usted para programar la atención de seguimiento que necesite.

Por último...

La clave para prevenir o combatir el cáncer del cuello uterino es detectarlo en sus primeras etapas cuando la tasa de curación puede ser de hasta un 90%. La mejor manera de detectar el cáncer en sus primeras etapas es mediante pruebas regulares de Papanicolaou. El cáncer del cuello uterino es mucho más difícil de curar si se demora el tratamiento. Si tiene alguna inquietud sobre esta enfermedad, consulte con su médico.

Glosario

Benigno: tumor no canceroso que está confinado a una parte del cuerpo.

Ecografía: examen que usa ondas sonoras para examinar estructuras internas. Durante el embarazo, puede usarse para examinar al feto.

Ganglios linfáticos: pequeñas glándulas que filtran el flujo de linfa (un líquido casi transparente que baña las células del cuerpo) por todo el cuerpo.

Imagen por resonancia magnética (MRI): método para examinar los órganos y las estructuras internas empleando un campo magnético fuerte y ondas sonoras.

Laparoscopia: procedimiento quirúrgico donde se usa un instrumento delgado que transmite una luz, el laparoscopio, para ver los órganos pélvicos o practicar una cirugía.

Líquido linfático: líquido transparente que baña las células en todas las partes del cuerpo.

Maligno: canceroso, que tiende a empeorar progresivamente, y posteriormente, se dispersa a otras partes del cuerpo.

Prueba de Papanicolaou: prueba en la que se toman células del cuello uterino para examinarlas bajo un microscopio.

Tomografía computarizada (TAC): tipo de radiografía que revela los órganos y las estructuras internas en un plano transversal.

Virus de inmunodeficiencia humana (VIH): virus que ataca ciertas células del sistema inmunitario del organismo y produce el síndrome de inmunodeficiencia adquirida (SIDA).

Virus del papiloma humano (VPH): nombre común de un grupo de virus relacionados, algunos de los cuales están asociados con alteraciones cervicales y cáncer del cuello uterino.

Este Folleto Educativo para Pacientes fue elaborado por el Colegio Americano de Obstetras y Ginecólogos (American College of Obstetricians and Gynecologists). Diseñado para ayudar a los pacientes, presenta información actualizada y opiniones sobre temas relacionados con la salud de las mujeres. El nivel de dificultad de lectura de la serie, basado en la fórmula Fry, corresponde al grado escolar 6to a 8vo. El instrumento de Evaluación de Idoneidad de Materiales (Suitability Assessment of Materials [SAM]) asigna a los folletos la calificación “superior”. Para asegurar que la información es actualizada y correcta, los folletos se revisan cada 18 meses. La información descrita en este folleto no indica un curso exclusivo de tratamiento o procedimiento que deba seguirse, y no debe interpretarse como excluyente de otros métodos o prácticas aceptables. Puede ser apropiado considerar variaciones según las necesidades específicas del paciente, los recursos y las limitaciones particulares de la institución o tipo de práctica.

Derechos de autor © agosto de 2009 por el Colegio Americano de Obstetras y Ginecólogos (American College of Obstetricians and Gynecologists). Todos los derechos reservados. Ninguna parte de esta publicación podrá reproducirse, almacenarse en un sistema de extracción, publicarse en Internet, ni transmitirse de ninguna forma ni por ningún método, sea electrónico, mecánico, de fotocopiado, grabación o de cualquier otro modo, sin obtener previamente un permiso por escrito del editor.

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