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Si está embarazada y tiene el virus de inmunodeficiencia humana (VIH), es posible que se lo transmita a su bebé. No obstante, hay pasos que puede tomar para permanecer saludable y ayudar a evitar que su bebé se infecte por el VIH. Este folleto le explicará:
  • Cómo puede el VIH afectarlos a usted y a su bebé
  • Las pruebas y el tratamiento del VIH
  • Maneras de reducir el riesgo para su bebé

Colabore con su médico para ver qué puede hacer para permanecer saludable por más tiempo y evitar que su bebé se infecte por VIH.

El VIH y el SIDA

El VIH causa el síndrome de inmunodeficiencia humana (SIDA). Usted puede infectarse con el VIH si los fluidos corporales de una persona infectada penetran en su cuerpo. Los fluidos corporales que pueden propagar el VIH son:
  • La sangre
  • El semen
  • Las secreciones vaginales
  • La leche materna
El contacto con estos fluidos corporales puede ocurrir durante las relaciones sexuales, al compartir agujas para inyectarse (ponerse) drogas, o al amamantar. Algunas mujeres corren un riesgo mayor que otras (vea el cuadro). La infección también puede ocurrir si una persona entra en contacto con sangre que contiene el virus.

Aunque es muy poco común, las transfusiones de sangre pueden propagar el virus. A partir de 1985, toda la sangre de donantes en Estados Unidos se examina para detectar enfermedades como el VIH, a manera de asegurar que no se use sangre contaminada.

Una persona infectada con el VIH no se enferma de SIDA inmediatamente. El virus destruye el sistema inmunológico con el transcurso del tiempo. Poco después de quedar infectadas, algunas personas sufren una enfermedad breve como la influenza. A medida que se debilita el sistema inmunológico, las personas infectadas con el VIH pueden experimentar pérdida de peso, fatiga y fiebre.

La infección se denomina SIDA cuando la persona tiene ciertas afecciones o síntomas que resultan de un sistema inmunológico debilitado. También se denomina SIDA cuando el número de células CD4 de una persona disminuye a menos de un cierto nivel. Las células CD4 son las células principales del sistema inmunológico para combatir las infecciones. El número de células CD4 le indica cuán fuerte o débil es su sistema inmunológico.

Con el transcurso del tiempo, la infección por el VIH puede resultar en una enfermedad grave. Como el sistema inmunológico está débil, el cuerpo corre riesgo de contraer infecciones peligrosas y ciertos tipos de cáncer.

Pueden transcurrir meses o años antes de que el VIH se convierta en SIDA. Como los síntomas no se presentan de inmediato, una persona puede no saber que está infectada con el VIH. Alguien que parezca ser saludable puede portar el virus sin saberlo y lo puede transmitir otras personas.

No existe una vacuna para prevenir la infección por el VIH y no hay cura para el SIDA. Pero hay medicamentos que pueden retrasar el desarrollo del SIDA después de la infección y ayudan a proteger el sistema inmunológico. También hay maneras de ayudar a prevenir que una mujer embarazada le transmita el VIH a su bebé.

El VIH y el embarazo

Si está embarazada y ha contraído el VIH, podría transmitírselo a su bebé durante el embarazo, los dolores de parto, el parto mismo y el amamantamiento. Hay cosas que puede hacer para ayudar a evitar que esto suceda. Por eso es importante saber si está infectada con el VIH en una etapa tan temprana del embarazo como sea posible.

Si está infectada con el VIH y no recibe tratamiento, el riesgo de que su bebé se infecte es aproximadamente de un 25%. Mediante ciertos tratamientos y opciones de alumbramiento, el riesgo se reduce aproximadamente al 2%.

Corre el riesgo de contraer el VIH si:

  • No usa un condón de látex cuando tiene relaciones sexuales. Los condones de látex pueden ayudar a prevenir la propagación del VIH o de enfermedades de transmisión sexual (venéreas) al tener relaciones.
  • Desconoce el historial sexual de su compañero. Pregunte sobre el historial sexual de su compañero y si alguna vez se ha inyectado drogas ilegales.
  • Tiene varios compañeros sexuales. Su probabilidad de infectarse con el VIH aumenta con cada compañero sexual que tenga.
  • Participa en actividades sexuales arriesgadas. La más arriesgada es tener relaciones sexuales vaginales o anales sin usar un condón de látex.
  • Usted o su compañero usan drogas ilegales. Inyectarse (ponerse) drogas ilegales aumenta en gran medida sus probabilidades de contraer la infección por el VIH.
Pruebas

Como parte de la atención médica prenatal, todas las mujeres embarazadas deben realizarse análisis de sangre para detectar el VIH. Hay varios tipos de pruebas de detección del VIH. La prueba más común detecta los anticuerpos al VIH en su sangre. Si el resultado de esta prueba es positivo, se realiza otra prueba para confirmarlo.

Si el resultado de la prueba es negativo, eso significa que no se encontraron anticuerpos del VIH en su sangre. Al cuerpo le toma tiempo producir suficientes anticuerpos para ser detectados por la prueba. Si se infectó recientemente, es posible que el resultado de su prueba sea negativo aunque tenga la infección. Por ese motivo, si piensa que corre el riesgo de tener la infección, necesita repetir la prueba del VIH durante el tercer trimestre.

Debe realizarse la prueba del VIH tan pronto como sea posible durante su embarazo. Le ofrecerán una prueba de detección del VIH junto con todas las demás pruebas que deben realizarse las mujeres embarazadas. Si el resultado es negativo, es posible que le ofrezcan otra prueba de VIH en el tercer trimestre para verificar si aún está libre de la infección.

Las pruebas de VIH no indican si tiene SIDA, o si se enfermará. Sólo indican si es portadora del virus.

Si tiene alguna inquietud relacionada con esta prueba, hable con su médico. Si la prueba es positiva, su médico hablará con usted sobre las opciones de tratamiento. También es posible que la refiera a un médico que se especialice en el tratamiento de mujeres con el VIH.

Tratamiento

Las mujeres embarazadas infectadas con el VIH necesitan que se supervise de cerca su salud. Le harán pruebas para detectar otras infecciones, como enfermedades de transmisión sexual. Si tiene alguna otra infección, recibirá tratamiento.

Su riesgo de transmitirle el VIH a su bebé depende, en parte, de su carga viral—es decir, cuánta cantidad de VIH hay en su sangre. Se vigilarán muy de cerca su carga viral y los niveles de CD4 durante su embarazo. Tanto una carga viral alta como un nivel bajo de células CD4 significa que existe un mayor riesgo de transmitir el VIH al feto.

Se usan muchas combinaciones de medicamentos para controlar la infección por el VIH. Si una mujer con el VIH ha estado tomando medicamentos para tratar el VIH, debe continuar el tratamiento durante el embarazo. Si no ha estado tomando medicamentos, debe esperar hasta transcurrido el primer trimestre para comenzar. Los medicamentos ayudan a mantener baja la carga viral y a que sea menos probable que el bebé contraiga el VIH.

Como con otros medicamentos, los que se usan para tratar el VIH pueden afectar el desarrollo del feto. Sin embargo, abandonar el tratamiento aumenta el riesgo de transmitirle el virus a su bebé.

Algunas veces el bebé tendrá anemia por algún tiempo después de nacer si la madre recibió tratamiento para el VIH durante su embarazo. Se desconocen los efectos secundarios a largo plazo, pero es probable que sean menos graves que contraer el VIH. La meta principal del tratamiento es evitar que el bebé se infecte con el VIH.

Parto

La mayoría de los bebés se infectan con el VIH durante el alumbramiento. Durante los dolores de parto y el parto mismo, el bebé queda expuesto a fluidos corporales que pueden transmitirle el virus.

Cuando una mujer está de parto, se desgarran las membranas que rodean al bebé (se rompe la bolsa). Cuando eso sucede, aumenta el riesgo de la infección por el VIH. Si piensa que se le han desgarrado las membranas, infórmeselo inmediatamente al médico.

Debido a estos riesgos, es posible que le ofrezcan un parto por cesárea programado a la mujer. El parto por cesárea ayuda a proteger al bebé de algunos de los riesgos de dolores del parto y del parto vaginal. En este caso, se programa el parto para poco antes de la fecha prevista de parto y así reducir la probabilidad de que ocurra el parto. Dependiendo de la carga viral, cuando la mujer toma medicamentos para tratar el VIH durante el embarazo y tiene un parto por cesárea programado, el riesgo de que su bebé contraiga el VIH se reduce aproximadamente al 2%. Las mujeres con cargas virales altas tienen las mayores probabilidades de beneficiarse de un parto por cesárea programado.

Si la mujer está de parto y se desconoce si tiene el VIH, debe realizarse una prueba rápida de detección del VIH. Con esa prueba, el resultado está disponible al cabo de horas. Si el resultado es positivo, se pueden tomar medidas para tratar de evitar la propagación del VIH al bebé. Pero un resultado positivo no siempre significa que tenga el VIH.

Aunque se realizará otra prueba, el resultado de esa prueba no estará listo rápidamente. Para estar segura, la mujer debe comenzar el tratamiento para prevenir transmitirle el virus a su bebé durante el alumbramiento. Entonces debe esperar hasta que se confirme el resultado de la segunda prueba antes de amamantar.

Después de que nazca el bebé

Pruebas y tratamientos

Después de que nazca el bebé, le harán pruebas del VIH varias veces. Es posible que el bebé resulte positivo justo después de nacer. Si eso ocurre, no significa que su bebé tenga el VIH. Muchos bebés tienen resultados positivos al principio y luego resultan negativos a los 6 meses de edad.

Si la madre tomó medicamentos para el VIH durante el embarazo, el bebé recibirá tratamiento con medicamentos después de nacer. La primera dosis se administra de 8 a 12 horas después del parto y luego se administra una dosis cada 6 horas por 6 semanas.

La alimentación de su bebé

Las mujeres con el VIH no deben amamantar. Podrían transmitirles la infección a sus bebés.

Las mujeres con el VIH pueden alimentar a sus bebés con fórmula en un biberón. La fórmula para bebés es una manera segura de proveerle todos los nutrientes que necesita para crecer y desarrollarse.

Como las mujeres con el VIH no amamantan, les dolerán los senos por varios días después de nacer el bebé. Los siguientes consejos pueden ayudarla a aliviar el dolor.

  • Use un sostén ajustado o una venda elástica para sostener los senos
  • Aplique hielo
  • Tome medicamentos como acetaminofeno o ibuprofen para ayudarla con el dolor
  • No use calor o masaje. Eso ocasionará que los senos produzcan más leche

Por último...

Como no existe una cura para el SIDA, la infección por el VIH es una amenaza seria a la salud. Si está embarazada y tiene la infección por el VIH, es posible que se la transmita a su bebé. Colabore con su médico para ver qué puede hacer para permanecer saludable por más tiempo y evitar que su bebé se infecte. Pregúntele a su médico cuán frecuentemente debe examinarse. El cuidado y tratamiento regulares pueden ayudarla a vivir una vida más larga y saludable.

Glosario

Anemia: Niveles anormalmente bajos de sangre o glóbulos rojos en el torrente sanguíneo. La mayoría de los casos suceden por deficiencia de hierro, o falta de hierro.

Anticuerpos: Proteínas en la sangre que se producen como reacción a sustancias extrañas.

Enfermedades de transmisión sexual (STD, por sus siglas en inglés): Enfermedades que se propagan mediante el contacto sexual.

Parto por cesárea: Alumbramiento de un bebé a través de una incisión hecha en el abdomen y el útero de la madre.

Síndrome de inmunodeficiencia adquirida (SIDA): Un grupo de señales y síntomas, normalmente de infecciones graves, que le ocurren a una persona cuyo sistema inmunológico ha sido perjudicado por la infección con el virus de inmunodeficiencia humana (VIH).

Sistema inmunológico: El sistema de defensa natural contra sustancias extrañas y organismos invasores, como bacterias que causan enfermedades.

Virus de inmunodeficiencia humana (VIH): Un virus que ataca ciertas células del sistema inmunológico del cuerpo y causa el síndrome de inmunodeficiencia humana (SIDA).

Este folleto de educación de pacientes fue elaborado bajo dirección del Comité de educación de pacientes del Colegio Americano de Obstetras y Ginecólogos (American College of Obstetricians and Gynecologists). Diseñado como instrumento de ayuda para los pacientes, el mismo presenta información y opiniones actuales relacionadas con la salud femenina. El nivel promedio de dificultad de lectura de esta serie, basado en la fórmula de Fry, es de 6to a 8vo grado escolar. El instrumento de Evaluación de Idoneidad de los Materiales (Suitability Assessment of Materials [SAM]) clasifica la calidad de los folletos como "superior". Para garantizar que la información esté al día y sea precisa, los folletos se revisan cada 18 meses. La información de este folleto no especifica ningún curso exclusivo de tratamiento o procedimiento que deba seguirse y no debe interpretarse que la misma excluye otros métodos de práctica aceptables. Las variaciones que tomen en cuenta las necesidades individuales de la paciente, sus recursos y las limitaciones particulares de la institución o el tipo de práctica pueden estar indicadas.

Derechos de autor © Diciembre de 2006 por el Colegio Americano de Obstetras y Ginecólogos. Todos los derechos reservados. Ninguna parte de esta publicación podrá reproducirse, almacenarse en un sistema de extracción, publicarse en la Internet, ni transmitirse de ninguna forma ni por ningún método, sea electrónico, mecánico, de fotocopiado, grabación o de cualquier otra índole, sin obtener previamente un permiso por escrito de la editorial.

ISSN 1074-8601

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