SB013, February 2011


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Transiciones de la edad mediana: de la perimenopausia a la menopausia

Transiciones de la edad medianaEdad mediana—la etapa de la vida entre los 40 y 60 años—es un periodo de transición continua. La mayoría de las mujeres, durante los años de la edad mediana, perciben una gran sensación de bienestar físico y emocional. La edad mediana les ofrece a muchas mujeres un mayor sentido de control sobre muchos aspectos de la vida. Puede ser el momento ideal para establecer nuevas metas que trascienden a aquellas de su juventud y pensar en lo que hará próximamente en la vida. Tal vez ya sus hijos sean mayores—incluso vivan por su cuenta—por lo que dispone ahora del tiempo que hacía años no tenía. Es posible que cambie a una nueva carrera profesional, vuelva a estudiar, comience a tomar parte en actividades comunitarias o adopte nuevos pasatiempos.

El cuerpo cambia también durante la edad mediana. Generalmente, a partir de los 44 a 46 años, la mujer entra en una fase de transición que se llama perimenopausia. La perimenopausia es un período en que ocurren cambios graduales en los niveles hormonales y los ciclos menstruales. En términos generales, la perimenopausia dura desde los 45 hasta los 55 años, aunque este período puede variar. Durante estos años, se reduce el tamaño de los ovarios y se produce menos estrógeno. Otros cambios en el cuerpo también ocurren. Debido a que estos cambios suceden gradualmente con el paso del tiempo, es posible que no se percate de ellos.

La menopausia se define como la ausencia de periodos menstruales durante por lo menos 1 año. En promedio, la edad en que ocurre el último periodo menstrual en las mujeres estadounidenses es 51 años.

La perimenopausia y la menopausia son sucesos naturales. Aunque los mismos cambios básicos ocurren en todas las mujeres, cada mujer percibe y se enfrenta a estos cambios de una manera diferente. Algunas mujeres presentan síntomas leves durante la perimenopausia, mientras que en otras los síntomas pueden ser más intensos. La experiencia de la perimenopausia es distinta en cada mujer.

Es buena idea enfrentarse a la menopausia bien informada y con una actitud positiva. Al saber lo que se puede esperar le permitirá tomar medidas para aliviar los síntomas y evitar problemas de salud posteriormente en la vida.

Su ciclo menstrual

Durante los años de procreación, los cambios hormonales que ocurren en dos hormonas—el estrógeno y la progesterona—dan lugar al periodo menstrual. El estrógeno y la progesterona se producen en los ovarios. Los ovarios también producen otras hormonas, como la hormona masculina testosterona.

Los ovarios contienen miles de óvulos. Cada mes se madura un óvulo y se libera de un ovario. Este proceso se denomina ovulación. Solo se liberan aproximadamente 400 óvulos durante el transcurso de toda la vida de la mujer. El cuerpo absorbe el resto de ellos.

El ciclo menstrual

Transiciones de la edad mediana

Durante la primera parte del ciclo, la hormona estrógeno se libera de los ovarios. El estrógeno aumenta el grosor y crecimiento del endometrio (el revestimiento del útero). A mediados del ciclo ocurre la ovulación. Después de la ovulación, los niveles de progesterona comienzan a aumentar. Si la mujer no queda embarazada, disminuyen los niveles de estrógeno y progesterona. Esta disminución de progesterona causa la menstruación, o desprendimiento del revestimiento del útero.

Durante la perimenopausia, los ovarios comienzan a producir menos estrógeno. En algunos meses el nivel de estrógeno no es lo suficientemente elevado para aumentar el revestimiento del útero. La ovulación entonces podría no ocurrir y no tendría su periodo menstrual ese mes. La manera en que una mujer puede estar segura de que ha entrado en la menopausia es cuando no ha tenido el periodo menstrual durante 1 año. Sin embargo, la mujer no deja completamente de producir estrógeno después de la menopausia. Esta hormona se sigue produciendo por medio de otras glándulas y por la grasa del cuerpo, aunque en menos cantidades que antes de la menopausia.

Síntomas y efectos

Algunas mujeres comparan la perimenopausia con la pubertad, otro período en que ocurren grandes cambios en el cuerpo. Tal vez presente pocos síntomas, o quizás presente muchos. Los síntomas pueden ser leves o pueden ser intensos.

La menstruación

Durante la década de los 40 años, los cambios hormonales que ocurren pueden alterar su ciclo menstrual. La cantidad de días entre los periodos puede aumentar o disminuir. Los periodos se vuelven más breves o prolongados. La intensidad del sangrado puede ser mayor o menor. Es posible que no tenga algunos periodos menstruales. Algunos meses los ovarios pueden liberar un óvulo mientras que en otros no lo hacen. Aunque los cambios que ocurren en el sangrado menstrual son normales a medida que se aproxima la menopausia, debe siempre notificárselos a su proveedor de atención médica. La presencia de sangrado anormal puede a veces indicar otros problemas. Acuda a su proveedor de atención médica si presenta alguno de estos síntomas:

  • Sangrado entre periodos
  • Sangrado después de tener relaciones sexuales
  • Manchas de sangre en cualquier momento del ciclo menstrual
  • Sangrado más intenso o que dura más días de lo habitual
  • Sangrado después la menopausia

Sofocos (calores)

A medida que se aproxima la menopausia, puede comenzar a tener sofocos (calores). Los sofocos son uno de los síntomas más comunes e incómodos durante la perimenopausia. Un sofoco es una sensación repentina de calor que se traslada a la parte superior del cuerpo y la cara. La piel puede enrojecerse como si estuviera sonrojada. Puede comenzar a sudar repentinamente. El sofoco puede durar desde unos segundos a varios minutos o más.

Los sofocos pueden ocurrir pocas veces al mes o varias veces, lo cual puede ser distinto en cada mujer. Algunas mujeres presentan estos sofocos durante unos meses, algunas durante años y a otras nunca les ocurren. Algunas incluso siguen teniendo sofocos durante la década de los 60 y 70 años.

Los sofocos pueden ocurrir en cualquier momento, ya sea de día o de noche. Los que ocurren durante el sueño, que se llaman sudores nocturnos, pueden despertarla y hacerle sentirse cansada y con pesadez al día siguiente. Aunque los sofocos son una molestia y a menudo vergonzosos, no son perjudiciales (consulte el cuadro “Cómo tratar los sofocos [calores]”).

Cómo tratar los sofocos (calores)

Si tiene sofocos, puede tomar medidas para obtener alivio:

  • Trate de determinar los factores que desencadenan el sofoco o calor y evítelos si puede. Tal vez determine que las bebidas calientes, como el té o el café, los alimentos condimentados o las bebidas alcohólicas provocan los sofocos. También pueden presentarse debido a estrés y climas o habitaciones cálidos.
  • Use varias capas de ropa. Puede quitarse así prendas de vestir para enfriarse en cuanto ocurra la primera señal de un sofoco.
  • Mantenga el termostato de su oficina u hogar a una temperatura baja. Tenga disponible un abanico de mano. Algunos son pequeños y caben en su bolsa (cartera).
  • Haga ejercicio regularmente. Algunos estudios indican que las mujeres que se ejercitan tienen menos sofocos y no son tan intensos.
  • Acuda a su proveedor de atención médica. Puede beneficiarse de recibir hormonas u otros tratamientos recetados.

Problemas con el sueño

Los problemas con el sueño son problemas que ocurren comúnmente en las mujeres perimenopáusicas. Tal vez tenga insomnio (dificultad para conciliar el sueño) o se despierta mucho antes de la hora habitual. Los sudores nocturnos pueden alterar el sueño. Se desconoce si los cambios en el sueño son parte del proceso del envejecimiento, el resultado de cambios hormonales o una combinación de ambos.

La cantidad de movimiento rápido de los ojos (REM, por sus siglas en inglés) puede ser insuficiente en las mujeres perimenopáusicas. Es durante el sueño REM que ocurren los sueños. Sin este tipo de sueño, no se sentirá descansada. Cuando se altera el ritmo de sueño normal, el estado de ánimo, la salud y la capacidad para lidiar con los cambios que siente la mujer pueden verse afectados. Podría tener dificultad para concentrarse o sufrir depresión.

Si tiene dificultad para conciliar el sueño o permanecer dormida durante la noche, pruebe las siguientes sugerencias:

  • Mantenga un horario fijo. Acuéstese y despiértese a la misma hora todos los días, incluidos los fines de semana.
  • Consuma comidas regularmente a horas regulares. Evite comer tarde en la noche y llenarse con bocadillos (meriendas).
  • Limite el consumo de cafeína, que se encuentra en el café, té, chocolate y las bebidas de cola. La cafeína se mantiene en la sangre por hasta 6 horas y puede interferir en el sueño. Por lo tanto, consuma la cantidad menor posible de esta sustancia y limítela a la mañana o temprano por la tarde.
  • Evite beber alcohol a la hora de acostarse. El alcohol puede hacerle sentirse mareada, alterar el patrón de sueño REM y otros tipos de sueño, además de despertarla a menudo durante la noche.
  • Haga ejercicio regularmente, pero no dentro de un período de tres horas antes de acostarse. En general, la gente que está en buen estado físico tiende a dormir mejor.

Cambios vaginales y urinarios

A medida que disminuyen los niveles de estrógeno, se producen cambios en la vagina. Con el tiempo, el revestimiento de la vagina se adelgaza, reseca y se reduce su elasticidad. Algunas mujeres presentan ardor y picazón vaginal. Puede transcurrir más tiempo antes de que se humedezca la vagina durante las relaciones sexuales. La resequedad vaginal que ocurre puede hacer dolorosas las relaciones sexuales. También pueden ocurrir infecciones vaginales con más frecuencia. Las maneras de tratar los cambios vaginales figuran en la sección “Sexualidad”.

Los niveles reducidos de estrógeno pueden adelgazar el revestimiento de las vías urinarias y debilitar los tejidos que ofrecen apoyo. Por consiguiente, puede que tenga que orinar más a menudo. Además, las vías urinarias tienden a ser más susceptibles a contraer infecciones.

Huesos

Los huesos siempre están en constante cambio. El cuerpo descompone y se deshace del hueso más viejo a la vez que se forman huesos nuevos. Desde la niñez hasta los 30 años, el ritmo de formación de huesos es más acelerado que la descomposición ósea. Los huesos se agrandan y aumenta el grosor de los mismos. Después de los 30 años, el proceso se comienza a invertir: el ritmo de descomposición ósea es más rápido que el de formación de huesos. Este proceso continúa durante el resto de la vida. En todas las mujeres y todos los hombres ocurre una pequeña cantidad de pérdida ósea después de los 35 años que por lo general no causa problemas. Sin embargo, durante los primeros 4 a 8 años después de la menopausia, ocurre una pérdida ósea rápida en las mujeres. Esta pérdida rápida de huesos se debe a niveles reducidos de estrógeno. El estrógeno que se produce en los ovarios antes de la menopausia protege el tejido óseo.

Si la pérdida ósea es extensa, puede aumentar el riesgo de padecer osteoporosis. La osteoporosis hace que los huesos se adelgacen y debiliten demasiado y por consiguiente se fracturan e incapacitan a la persona. Algunos indicios más avanzados de osteoporosis son dolor o sensibilidad dolorosa en la espalda, formación de una curvatura leve en la parte superior de la espalda y pérdida de la estatura. Cuando se debilitan y colapsan los huesos de la columna vertebral con el peso de la parte superior del cuerpo, pueden causar una curvatura marcada o joroba en la espalda.

Para evitar perder masa ósea y reducir el riesgo de padecer osteoporosis, procure fomentar la formación de huesos y conservar toda la masa ósea que pueda antes de la menopausia. Puede lograr este objetivo consumiendo una cantidad abundante de calcio y haciendo ejercicios.

Las mujeres menores de 50 años necesitan 1,000 mg de calcio al día. Las mujeres de 50 años en adelante necesitan 1,200 mg de calcio al día. La leche y otros productos lácteos son buenas fuentes de calcio. Otras fuentes que proporcionan calcio figuran en la Tabla 1. También se puede tomar un suplemento de calcio.

La vitamina D promueve la absorción de calcio del cuerpo. El cuerpo produce vitamina D por sí solo si recibe 15 minutos de luz solar todos los días. Sin embargo, muchas mujeres no reciben suficiente vitamina D todos los días. Además, la capacidad del cuerpo para producir vitamina D a partir de la luz solar disminuye con la edad. Las mujeres deben consumir 400 a 800 unidades internacionales de vitamina D a diario. Las mejores fuentes de vitamina D son el pescado con mayor grasa como el salmón y el atún.

Tabla 1. Alimentos con abundante calcio

Alimento Cantidad Calcio
(miligramos)
Grasa
(gramos)
Calorías
Leche
Íntegra
8 onzas
288
8.0
150
1%
8 onzas
300
2.6
102
2%
8 onzas
297
4.7
121
Descremada
8 onzas
302
0.4
86
Yogur
Regular, sin grasa
8 onzas
452
0.4
127
Regular, bajo en grasa
8 onzas
415
3.5
144
Fruta, baja en grasa
8 onzas
314
2.6
225
Queso
Americano
1 onzas
124
8.9
106
Cheddar
1 onzas
204
9.4
114
Requesón, 1% bajo en grasa
1 taza
138
2.3
164
Mozzarella, semidescremado
1 onzas
147
6.1
80
Muenster
1 onzas
203
8.5
104
Parmesano, rayado
1 cda
69
1.5
23
Ricotta, semidescremado
½ taza
337
9.8
171
Ricotta, de leche íntegra
½ taza
257
16.1
216
Helado (nieve o mantecado)
Vainilla, 10% grasa
1 taza
176
14.3
269
Vainilla, 16% grasa
1 taza
151
23.7
349
Sorbete, naranja
1 taza
103
3.8
270
Helado de leche semidescremado
1 taza
176
5.6
184
Vanilla ice milk, soft serve
1 taza
274
4.6
223
Mariscos
Ostras (ostiones), crudas
12
76
4.2
116
Sardinas con huesos, enlatadas en aceite, drenadas
4
184
5.6
100
Salmón rosado con huesos, enlatado
3 onzas
181
5.1
118
Camarones, enlatados, drenados
3 onzas
50
1.7
102
Verduras
Bok choi (repollo chino), crudo
1 taza
74
0
9
Brécol, fresco, cocido
1 taza
178
0.4
46
Brécol, congelado, cocido
1 taza
94
0.2
50
Frijoles de soya, maduros, hervidos
1 taza
175
15.4
298
Berza, fresca, cocida
1 taza
148
0.3
27
Hojas de nabo, frescas, cocidas
(hojas y tallos)
1 taza
198
0.4
30
Otros alimentos
Tofu
Tofú
260
11.8
366
Naranja
1
56
0.1
65
Almendras
1 onza
80
14.7
167
Jugo de naranja enriquecido con calcio
8 onza
300
0
120
Cereal enriquecido con calcio
1 taza
600
1
110

Igual que los músculos se fortalecen con el ejercicio regular, también lo hacen los huesos. La densidad ósea de las mujeres activas es mayor que la de las mujeres que no se ejercitan. El ejercicio de sostenimiento del peso corporal que se hace regularmente, de tres a cuatro veces por semana, es una buena manera de fortalecer los huesos y reducir el ritmo de la pérdida de masa ósea. El ejercicio de sostenimiento del peso corporal incorpora actividades donde los músculos y tendones ejercen más presión o tensión sobre los huesos. Esta presión adicional que se ejerce estimula los huesos a producir nuevo tejido óseo. Las caminatas vigorosas, el ejercicio de subir escalones repetidas veces, el tenis y correr son buenas actividades de sostenimiento del peso corporal. Los ejercicios de levantamiento de pesas también aumentan la fortaleza de los huesos y los ejercicios de equilibrio son beneficiosos también. El entrenamiento centrado en el equilibrio puede ayudarle a evitar sufrir caídas que fracturan los huesos.

Todas las mujeres posmenopáusicas de 65 años en adelante deben hacerse un examen de densidad mineral ósea (BMD, por sus siglas en inglés). Las mujeres posmenopáusicas menores de 65 años deben hacerse este examen si tienen factores de riesgo de sufrir fracturas (consulte el cuadro “Factores de riesgo para fracturas de los huesos”). El examen BMD mide la cantidad de hueso en la columna vertebral, la cadera, la muñeca o en otros huesos. La medida de un área puede proporcionar información sobre la densidad ósea en otras partes del esqueleto. Sobre la base de los resultados del examen BMD y otros factores de riesgo, pueden recomendarse el uso de medicamentos u otras medidas, como aumentar el consumo de calcio, hacer más ejercicio, dejar de fumar y limitar el consumo de alcohol.

Enfermedades cardiovasculares

Las enfermedades cardiovasculares terminan con la vida de más mujeres que cualquier otra causa de muerte. Estas enfermedades son responsables de un poco más del 33% de todas las muertes en las mujeres cada año. Una cantidad mayor de mujeres mueren a causa de una enfermedad cardiovascular, como las enfermedades del corazón y los derrames cerebrales, que debido a todos los tipos de cáncer combinados. Cada año mueren aproximadamente 450,000 mujeres de enfermedades cardiovasculares en comparación con 72,000 muertes a causa de cáncer pulmonar y 40,500 a causa de cáncer del seno.

Después de la menopausia, aumenta el riesgo de la mujer de padecer una enfermedad del corazón o sufrir un derrame cerebral. El riesgo de presentar enfermedades cardiovasculares en las mujeres que no han llegado a la menopausia es mucho menor que el de los hombres. El estrógeno natural que produce el organismo de la mujer la protege contra ataques cardíacos y derrames cerebrales. Cuando se produce menos estrógeno después de la menopausia, las mujeres pierden mucha de esta protección.

Los factores de riesgo para las enfermedades cardíacas son más comunes durante la mediana edad. Estos son, entre otros, nivel elevado de colesterol, presión arterial alta, hábito de fumar, dieta alta en grasa, incidencia de diabetes, inactividad física y sobrepeso. La incidencia de enfermedades cardíacas es casi dos veces mayor en las personas inactivas que en aquellas que se ejercitan regularmente. Los mejores ejercicios son los que fortalecen el corazón y los pulmones, como las caminatas vigorosas, correr, la natación y otras actividades aeróbicas.

Sexualidad

La sexualidad es una parte importante de la vida. Las relaciones sexuales pueden darle una sensación de bienestar y crear una relación más íntima con su pareja. Puede seguir disfrutando de una vida sexual activa mucho tiempo después de la menopausia.

Factores de riesgo para fracturas de los huesos

Ciertos factores aumentan el riesgo de sufrir fracturas de huesos en las mujeres posmenopáusicas:

  • Historial personal de fracturas
  • Historial familiar de osteoporosis
  • Raza caucásica
  • Demencia
  • Mala nutrición
  • Hábito de fumar
  • Peso e índice de masa corporal bajos
  • Comienzo prematuro de la menopausia (antes de los 45 años)
  • Ausencia prolongada (más de un año) de periodos menstruales antes de la menopausia
  • Dieta baja en calcio (durante toda la vida)
  • Alcoholismo
  • Problemas de la vista
  • Historial de caídas
  • Falta de actividad física

Además de estos factores de riesgo, ciertos padecimientos médicos y algunos medicamentos pueden aumentar el riesgo de padecer osteoporosis. Pregúntele a su proveedor de atención médica si tiene un padecimiento o usa un medicamento que aumente su riesgo.

Cambios físicos

Cuando disminuyen los niveles de estrógeno, el tejido vaginal se adelgaza y se reseca. Estos cambios pueden causar molestias durante el coito. Los lubricantes solubles en agua o a base de silicona que se venden sin receta pueden ayudar a humedecer la vagina. Tener relaciones sexuales regularmente también puede ser beneficioso. La actividad sexual permite aumentar el flujo de sangre a los genitales y puede ayudarle a prevenir algunos de los cambios vaginales que ocurren a medida que envejece.

Cabe mencionar que las relaciones sexuales no implican solamente el acto de coito. Pueden también incluir muchas otras actividades, como besarse, acariciarse sexualmente, tener sexo oral y masturbarse mutuamente. Si el acto de coito le produce incomodidad, otras actividades que no implican este acto pueden brindarle satisfacción tanto a usted como a su pareja.

Cambios en la reacción sexual

La falta de interés en las relaciones sexuales—o falta de libido—es la preocupación de índole sexual más común que expresan las mujeres. El deseo sexual que a menudo está presente en las relaciones nuevas tiende a disminuir con el tiempo. La falta de deseo antes del acto sexual es normal en algunas mujeres. Es posible que no sientan deseos de tener relaciones sexuales hasta que comienza la actividad sexual y se excitan. Sin embargo, si no tiene deseo alguno de tener relaciones sexuales y esta falta de interés se convierte en un problema para usted y su pareja, puede buscar una solución ya sea por su cuenta, con su pareja o con la ayuda de su proveedor de atención médica. La falta de libido también puede ser una señal de depresión.

Su reacción sexual también puede cambiar. A medida que envejece, puede que transcurra más tiempo antes de que ocurra la excitación sexual. Es importante hablar con su pareja sobre lo que siente y lo que la excita. Trate de dedicar más tiempo a las caricias sexuales o a probar nuevas posiciones.

Algunas mujeres posmenopáusicas disfrutan menos de las relaciones sexuales que antes. Sin embargo, muchas mujeres indican que sus vidas sexuales son mejores después de la menopausia. La preocupación de quedar embarazada se acaba y se sienten más seguras de sí mismas y más audaces. La pareja puede tener más tiempo para centrar su atención en cada uno. Hay una amplia variedad de libros y videos de aprendizaje en el mercado además de dispositivos para probar juntos. Las relaciones sexuales tal vez le resulten más placenteras que nunca antes.

Cambios sexuales en los hombres

Los problemas sexuales en su pareja pueden afectar la vida sexual suya. A medida que los hombres envejecen, puede transcurrir más tiempo antes de que ocurra la excitación sexual. Las erecciones pueden ser menos rígidas también. Estos cambios son normales y no deben afectar la satisfacción sexual.

Algunos hombres, sin embargo, no logran mantener una erección el tiempo suficiente para lograr que ocurra el coito. Este padecimiento se denomina disfunción eréctil (DE). Casi todos los hombres tienen problemas de disfunción eréctil en algún momento en la vida. Este padecimiento puede ocurrir debido a ciertas enfermedades, como la diabetes, así como a causa de medicamentos y cirugías. La disfunción eréctil puede estar relacionada con el estrés, el miedo, la depresión o los problemas emocionales.

Hay muchos tratamientos disponibles para la disfunción eréctil. Estos tratamientos consisten en medicamentos, dispositivos como implantes del pene y procedimientos quirúrgicos. Si su pareja padece de disfunción eréctil y este padecimiento está afectando su vida sexual, acuda a su proveedor de atención médica.

Preocupaciones emocionales

Los cambios constantes en los niveles hormonales durante la perimenopausia pueden influir en las emociones de la mujer. En algunas mujeres ocurren cambios en el estado de ánimo o presentan síntomas de depresión. Otras dicen tener pérdidas momentáneas de la memoria (lapsus mentales) y falta de concentración durante la perimenopausia. No se sabe con certeza si estos cambios se deben a alteraciones en los niveles hormonales o si se producen a causa de los efectos naturales del envejecimiento del cerebro. Estos problemas no afectan a todas las mujeres. Sin embargo, pueden ser desafiantes para aquellas que se ven afectadas.

Cambios en el estilo de vida

La edad mediana es un período donde ocurren pérdidas, nuevas exigencias y cambios en las rutinas. Sus hijos pueden estar iniciando la etapa de la adolescencia en la que se presentan muchos desafíos. Después de más de una década de buenas relaciones, sus hijos pueden comenzar a separarse, tener menos conversaciones francas con usted o actuar de manera temperamental u hostil. Estos cambios son, como mínimo, inquietantes. Si sus hijos han crecido y se han ido de la casa, tal vez sienta que su presencia no hace mucha falta.

Aproximadamente un 2.5% de los nacimientos de bebés en Estados Unidos son de mujeres de 40 años en adelante. Convertirse en madre en la edad mediana—independientemente de lo jubiloso que puede ser el suceso—puede requerir un gran ajuste. Tal vez tenga que hacer malabarismos con su trabajo, el cuidado de los niños, los quehaceres domésticos y alimentaciones a las 3 de la madrugada. Si es una madre soltera, los desafíos pueden ser aún mayores.

Quizá cuide de padres ya mayores además de sus otras responsabilidades. Su función se puede invertir y tendrá que desempeñarse como la “madre” de sus padres. Hoy en día, casi 22 millones de estadounidenses cuidan de sus padres mayores. Las mujeres que no han tenido hijos o nunca se han casado también enfrentan cambios en la mediana edad. Tal vez se sientan preocupadas por su futuro y por la falta de apoyo cuando enfrentan desafíos.

A pesar de estos desafíos, la edad mediana a menudo es ante todo una fase gratificante de la vida. Se sentirá mejor preparada emocionalmente para sobrellevar problemas que en ningún otro momento. Tendrá más sabiduría y conocimientos para lidiar con distintas situaciones. La edad mediana puede revelar algunas fortalezas que no sabía que tenía.

Sugerencias para enfrentar este período

Lo mejor que puede hacer para sobrellevar los momentos difíciles de la edad mediana es pedir ayuda. Hablar con otras personas puede ser reconfortante. Al conversar con franqueza con una amiga, se dará cuenta que usted no es la única que enfrenta temores y situaciones estresantes. Puede encontrar asesoramiento psicológico y grupos de apoyo para todo, desde la aflicción y el divorcio hasta sobre cambios en las carreras profesionales.

Si se ve afectada por altibajos emocionales o pérdidas momentáneas de la memoria (lapsus mentales), hable con su proveedor de atención médica. Es muy probable que no se está “enloqueciendo” como temen muchas mujeres, sino que está enfrentando los síntomas de la perimenopausia. A menudo estos síntomas ocurren en un momento cuando las presiones de la vida han llegado a un punto máximo: la crianza de niños adolescentes, el cuidado de padres mayores y el tener que lidiar con responsabilidades en la carrera profesional. Hay terapias disponibles que pueden ser útiles, como hacer ejercicio regularmente, usar métodos para controlar el estrés y dormir más. El uso de antidepresivos puede ser beneficioso para normalizar el estado de ánimo. A veces, el simple hecho de saber lo que anda mal puede ofrecer alivio.

Terapia hormonal

La terapia hormonal puede ser útil para tratar los síntomas de la perimenopausia. Esta terapia conlleva riesgos y beneficios. Muchos de los riesgos están asociados con la salud y el historial familiar de la mujer. Si está considerando el tratamiento de terapia hormonal, es importante que sepa todo lo que pueda y hable con su proveedor de atención médica acerca de sus opciones.

Tipos de terapia hormonal

La terapia hormonal se puede administrar de varias maneras. Su proveedor de atención médica puede recetarle un tratamiento hormonal que se administra de la forma siguiente:

  • Por vía oral (por la boca)
  • Por vía vaginal (crema, píldora, supositorio o anillo)
  • A través de la piel (con un parche, gel o rociador)
  • Por vía sublingual (se coloca una píldora debajo de la lengua)
  • Mediante una pastilla (esta pastilla se coloca entre la mejilla y la encía hasta que se disuelve)
  • Debajo de la piel (gránulos)

En las mujeres que no han tenido una histerectomía (todavía tienen el útero), hay dos tipos de terapia hormonal:

  1. Terapia combinada continua: uso de estrógeno y progestina todos los días. Es normal tener sangrado irregular los primeros meses. El sangrado disminuye con el tiempo. En casi todas las mujeres, deja de ocurrir al cabo de 6 meses.
  2. Terapia cíclica: uso de estrógeno durante el ciclo y se añade progestina durante ciertos días del mes. Las fechas exactas pueden variar. Durante el período que se usa el estrógeno solo, puede sangrar un poco.

¿Qué implica la terapia hormonal?

La terapia hormonal implica tomar hormonas para complementar aquellas que el cuerpo produce en cantidades mucho menores después de la menopausia. La terapia hormonal consiste en tomar estrógeno y, si nunca ha tenido una histerectomía y todavía tiene útero, progestina también. La progestina es una forma de progesterona. El uso de progestina ayuda a reducir el riesgo de cáncer del endometrio que ocurre cuando se usa estrógeno solo. Si no tiene útero, se emplea estrógeno solo sin progestina. El estrógeno más la progestina a veces se denomina “terapia hormonal combinada” o simplemente “terapia hormonal”. La terapia de estrógeno solamente a veces se llama “terapia de estrógeno”.

El estrógeno se suministra de varias maneras. La forma “sistémica” consiste en píldoras, parches en la piel, geles y rociadores que se aplican a la piel además de otras formas. En la terapia sistémica, el estrógeno se libera en la sangre y se traslada a los órganos y tejidos donde se necesita. Si se le receta progestina, puede ser en forma de píldora, parche o gel. La progestina se puede recibir por separado o combinada con estrógeno en la misma píldora o en un parche (consulte el cuadro “Tipos de terapia hormonal”). Las mujeres con resequedad vaginal pueden recibir terapia de estrógeno “local” recetada en forma de un anillo, una tableta o crema vaginal. Estas fórmulas liberan pequeñas dosis de estrógeno en el tejido vaginal y alivian la resequedad.

Los anticonceptivos orales (píldoras para el control de la natalidad) también contienen estrógeno y progestina, pero en dosis mayores. Durante la perimenopausia, los anticonceptivos orales ofrecen un método de control de la natalidad y ayudan a normalizar el ciclo menstrual. Las mujeres fumadoras o con presión arterial alta de 35 años en adelante no deben tomar anticonceptivos orales ya que corren un mayor riesgo de presentar problemas cardiovasculares, como ataques cardíacos y derrames cerebrales.

Beneficios de la terapia hormonal

La terapia hormonal ofrece muchos beneficios:

  • El estrógeno con o sin progestina alivia los sofocos o calores, los sudores nocturnos y los problemas con el sueño.
  • Dosis reducidas de terapia de estrógeno local ayudan a aliviar la resequedad e irritación vaginal.
  • El estrógeno con o sin progestina previene la pérdida de masa ósea que ocurre a principio de la menopausia. También se ha demostrado que evita fracturas de la cadera y la columna vertebral.
  • La terapia hormonal combinada (pero no la terapia de estrógeno solamente) puede reducir el riesgo de cáncer de colon.

Riesgos de la terapia hormonal

Al igual que ocurre con cualquier tratamiento, la terapia hormonal no está libre de riesgos. La terapia hormonal puede aumentar el riesgo de algunos tipos de cáncer y de otros padecimientos:

  • La terapia de estrógeno promueve el crecimiento del revestimiento del útero y puede aumentar el riesgo de cáncer uterino. Agregar progestina puede disminuir el riesgo de este tipo de cáncer.
  • La terapia de estrógeno con o sin progestina está asociada con un riesgo ligeramente mayor de ataque cardíaco. Este riesgo puede estar relacionado con la edad, padecimientos médicos existentes y cuándo una mujer comienza a recibir terapia hormonal. Parece que las mujeres en la primera etapa de la menopausia con un corazón saludable tienen un riesgo mínimo de ataque cardíaco y pueden considerar la terapia hormonal combinada para aliviar los síntomas de la menopausia.
  • La terapia de estrógeno con o sin progestina está asociada con un riesgo ligeramente mayor de derrame cerebral y trombosis venosa profunda (TVP). Algunos estudios indican que las formas de terapia que no conllevan píldoras (parches, rociadores, anillos y demás) acarrean un riesgo menor de TVP que las fórmulas en forma de píldora. Además, dosis reducidas de estrógeno no aumentan el riesgo de derrames cerebrales.
  • Las mujeres que reciben terapia hormonal combinada tienen una mayor tendencia a padecer cáncer del seno que las mujeres que no reciben dicho tipo de terapia. Aunque el aumento en el riesgo es mínimo, dicho riesgo aumenta cuanto más tiempo reciba la mujer esta terapia. Este aumento en el riesgo desaparece cuando la mujer suspende la terapia. La terapia de estrógeno solo probablemente no aumente el riesgo de cáncer del seno, aunque los resultados de las investigaciones son contradictorios.
  • La terapia de estrógeno con o sin progestina está asociada con un riesgo ligeramente mayor de enfermedades de la vesícula biliar. Este riesgo es mayor en la terapia que emplea píldoras.

Efectos secundarios

La terapia hormonal combinada puede causar un leve sangrado vaginal. En algunas mujeres el sangrado es más intenso, similar al del periodo menstrual. Su proveedor de atención médica puede ajustar la dosis para minimizar el sangrado. Otros efectos secundarios que han notificado algunas mujeres que reciben terapia hormonal son retención de líquidos y sensibilidad en los senos. Esta sensibilidad por lo general dura poco tiempo.

Alternativas a la terapia hormonal

Muchas mujeres prefieren otras terapias distintas a los tratamientos hormonales convencionales para tratar los síntomas de la menopausia.

Antidepresivos. Aunque la mayoría de las mujeres no presentan depresión durante la menopausia, hay tratamientos disponibles para las mujeres que enfrentan este síntoma. Los antidepresivos denominados inhibidores de la recaptación de serotonina pueden aliviar los síntomas del estado de ánimo en algunas mujeres menopáusicas. Estos medicamentos también ofrecen el beneficio de aliviar los sofocos o calores en algunas mujeres.

Gapabentina. Este medicamento se usa para tratar convulsiones. Se ha demostrado que reduce además los sofocos en las mujeres posmenopáusicas.

Alternativas de origen vegetal. Se ha estudiado la seguridad y eficacia de algunas de estas sustancias solamente. Además, no se regula la manera en que se elaboran estos productos. Por ello, no es posible garantizar que el producto contenga dosis eficaces de la sustancia ni determinar si contiene ingredientes perjudiciales. Los siguientes tratamientos de origen vegetal se han usado para el tratamiento de los síntomas de la menopausia.

  • Soya—Algunos productos de soya contienen cantidades elevadas de isoflavonas. Las isoflavonas son fitoestrógenos, también denominados estrógeno vegetal. Los estrógenos de origen vegetal actúan como una forma débil de estrógeno en el cuerpo y se cree que ayudan a aliviar los sofocos y otros síntomas de la menopausia. Sin embargo, los resultados de las investigaciones con respecto a la eficacia de estas sustancias son contradictorios y pueden conllevar los mismos riesgos que otros tipos de estrógenos. No obstante, los productos de soya pueden desempeñar una función en la prevención de la pérdida de masa ósea después de la menopausia.
  • Cohosh negro—Este planta norteamericana se ha usado para tratar los síntomas de la menopausia, como los sofocos, lo trastornos del sueño y la depresión. Sin embargo, no existen pruebas confiables que demuestren la eficacia de esta sustancia para aliviar estos síntomas.
  • Batata o camote silvestre—La batata silvestre (y el camote mexicano) están disponibles como extractos, tabletas y cremas. No hay pruebas que demuestren que las batatas o camotes alivian los síntomas de la menopausia. No obstante, algunos de estos productos poseen una sustancia parecida a una hormona. Para obtener el nivel necesario de alivio de los síntomas es necesario consumir grandes cantidades de batata o camote crudo.

Hormonas bioidénticas. Las hormonas bioidénticas son hormonas de origen vegetal que combina un farmacéutico en forma de compuestos bajo las instrucciones de un médico. Estas hormonas conllevan los mismos riesgos de las terapias hormonales aprobadas por la Administración de Alimentos y Medicamentos de EE. UU. y pueden acarrear otros riesgos debido a la manera en que se elaboran. No hay pruebas científicas de que estas hormonas compuestas sean más seguras o eficaces que el tratamiento hormonal convencional.

Cómo decidir si debe usar terapia hormonal

La terapia hormonal puede aliviar algunos de los síntomas que padecen las mujeres en la menopausia. Sin embargo, es importante considerar los beneficios y los riesgos para su situación individual. Antes de tomar una decisión acerca de la terapia hormonal, hable con su proveedor de atención médica sobre lo que podría darle los mejores resultados de acuerdo a sus síntomas y su historial médico personal y familiar.

En términos generales, el uso de la terapia hormonal debe limitarse al tratamiento de síntomas menopáusicos. Deben emplearse además las dosis eficaces más bajas y administrarse durante el tiempo más breve posible. El uso continuo de esta terapia se debe reevaluar cada año. Algunas mujeres pueden necesitar un tratamiento más prolongado debido a síntomas persistentes.

Un estilo de vida saludable

Las mujeres en la década de los 30 y 40 años pueden hacer cambios en el estilo de vida para reducir el riesgo de presentar problemas de la salud cuando sean mayores. La perimenopausia es un buen momento para comenzar a cuidar de su salud si no lo ha hecho hasta ahora. Sentirá un mayor control si usted misma se hace cargo de su salud. Estas actividades consisten en poner en práctica hábitos que beneficien la salud y participar activamente en su atención médica.

Lleve una dieta sana

Llevar una dieta sana le ayudará a lucir y sentirse mejor. También reducirá su riesgo de padecer ciertas enfermedades, como osteoporosis y enfermedades cardíacas.

Es importante llevar una dieta bien balanceada que incorpore verduras, frutas y granos. Debe también limitar su consumo de alimentos grasosos y dulces. El consumo de grasa debe ser menos del 30% de las calorías diarias.

Como se mencionó anteriormente, una dieta con abundante calcio puede ayudarle a mantener fuertes los huesos. Si no puede recibir suficiente calcio de los alimentos, tome suplementos de calcio o antiácidos con un alto contenido de calcio. Estos productos se venden sin receta en farmacias y muchas tiendas de comestibles.

Ejercicio

Hacer del ejercicio una parte de su vida vale la pena en muchos aspectos. El ejercicio puede ayudarle a adelgazar y mantener su peso ideal. El ejercicio aeróbico protege contra las enfermedades cardíacas y la diabetes, y los ejercicios de sostenimiento del peso corporal ayudan a prevenir la osteoporosis. El ejercicio regular ofrece además los siguientes beneficios:

  • Da más energía
  • Alivia el estrés
  • Aumenta la fortaleza y flexibilidad muscular
  • Permite que duerma mejor
  • Mejora la circulación
  • Reduce la presión arterial

El ejercicio le permite lucir y sentirse mejor. Si no está acostumbrada a hacer actividades físicas vigorosas, consulte con su proveedor de atención médica antes de comenzar un programa de ejercicios, especialmente si tiene sobrepeso y más de 40 años.

Para hacer un buen ejercicio cardiovascular, necesita ejercitarse a su nivel ideal de frecuencia cardíaca durante 30 minutos o más casi todos los días de la semana. Su frecuencia cardíaca ideal varía según su edad (Tabla 2).

Tabla 2. Frecuencia cardíaca ideal para mujeres

Para determinar su frecuencia cardíaca ideal, busque la categoría de edad más cercana a la suya y lea la línea hacia la derecha. La frecuencia cardíaca máxima generalmente es 220 menos su edad, La frecuencia cardíaca ideal es el 50 al 85% de la frecuencia máxima. Cuando comience a hacer ejercicios, trate de estar en el nivel más bajo. A medida que adquiera más fortaleza, aumente el valor de la frecuencia cardíaca deseada.

Edad
(años)
Frecuencia cardíaca ideal
(latidos por minuto)
Promedio de la
frecuencia
cardíaca máxima
(latidos
por minuto)
20
100-170
200
25
98-166
195
30
95-162
190
35
93-157
185
40
90-153
180
45
88-149
175
50
85-145
170
55
83-140
165
60
80-136
160
65
78-132
155
70
75-128
150
Datos de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades. Target heart rate and estimated maximum heart rate (Frecuencia cardíaca ideal y cálculo de la frecuencia cardíaca máxima). Disponible en: Available at http://www.cdc.gov/physicalactivity/
everyone/measuring/heartrate.html
. Extraído el 20 de julio de 2010.

Incluso el ejercicio moderado mejora su salud. Si le resulta difícil incorporar el ejercicio en su rutina ajetreada, hay medidas que puede tomar para estar más activa. Por ejemplo, pruebe lo siguiente:

  • Siempre que sea posible, camine en lugar de conducir.
  • Use las escaleras en vez del ascensor.
  • Bájese del autobús unas paradas antes de su destino final.
  • Camine durante la hora de almuerzo.

Mantenga el peso ideal

El aumento de peso no es tanto un resultado de la menopausia sino de la edad mediana. Aproximadamente 2 de cada 3 mujeres de 35 a 65 años en Estados Unidos tiene sobrepeso. La composición de grasa del cuerpo de una mujer es de un 25% en comparación con un 15% en los hombres. Esta grasa adicional hace que las mujeres aumenten de peso más fácilmente y les dificulta deshacerse de ese peso.

Además, a medida que la mujer envejece, tiende a perder masa muscular. La pérdida de masa muscular reduce el ritmo con que el cuerpo quema calorías. Por lo tanto, si no consume menos calorías a medida que se aproxima a la edad mediana, puede subir de peso. A menudo las mujeres aumentan 5 libras durante la menopausia y tienen una cintura más “gruesa”. Cargar demasiado peso en el cuerpo puede reducir su energía y aumentar el riesgo de presentar algunas enfermedades. Las personas con sobrepeso tienen una mayor tendencia a padecer enfermedades cardíacas, presión arterial alta, diabetes, colesterol elevado y dolores de espalda.

El índice de masa corporal (IMC) es una medida de la grasa en el cuerpo y se puede usar para evaluar el estado en que se encuentra su peso (Tabla 3). Para calcular su IMC, divida su peso en libras entre su estatura en pulgadas cuadradas. Multiplique este número por un factor de conversión de 703. Para obtener su IMC, consulte la calculadora de IMC en http://www.cdc.gov/healthyweight
/assessing/bmi/adult_BMI
.

Para poder adelgazar, debe consumir menos calorías de las que quema durante las actividades, como al hacer ejercicio. No lleve dietas muy rígidas. Para adelgazar sin riesgo, colabore con su proveedor de atención médica. Un ritmo sano de pérdida de peso consta de 1 a 2 libras a la semana.

Cambiar los hábitos de alimentación y llevar una dieta sana no debe terminar una vez que se deshaga del peso adicional. Para mantener su peso ideal, necesita conservar estos hábitos saludables. Es útil abordar la pérdida de peso como un cambio en el estilo de vida.

No fume

Tabla 3. Estado del peso según el índice de masa corporal (IMC)

Estado del peso IMC
Bajo peso <18.5
Normal/Saludable 18.5–24.9
Sobrepeso 25–29.9
Obesidad > 30

Fumar acorta la vida de una mujer en hasta 15 años. Las mujeres que fuman también tienen una mayor tendencia a desarrollar osteoporosis. Fumar aumenta el riesgo de la mujer de padecer enfermedades cardíacas y cáncer de cuello uterino y la vulva, y también multiplica el riesgo de cáncer pulmonar unas 12 veces. Un estudio indica que las mujeres que fuman entran en la menopausia 1.7 años antes que las que no lo hacen. Incluso los niños de fumadores pueden verse afectados por la exposición pasiva al humo.

Cuando se deja de fumar, se anulan los efectos perjudiciales sobre el organismo que produce el hábito de fumar. Al cabo de 20 minutos del último cigarrillo, se reduce la presión arterial y la frecuencia cardíaca. Al cabo de unos días, mejora su sentido del olfato y del gusto. Al cabo de 3 meses, la circulación mejora y es más fácil respirar. Al cabo de un año, su riesgo de tener un ataque cardíaco se reduce a la mitad. Al cabo de 5 años, su riesgo de sufrir un derrame cerebral se reduce a casi el mismo nivel que el de una persona que no fuma. Después de 15 años, su riesgo de padecer una enfermedad cardíaca es igual al de una persona que no fuma.

Si cree que no puede “cortar en seco” el hábito de fumar y sin ayuda, hágalo gradualmente al principio. Pruebe estas estrategias:

  • Fume solo la mitad de cada cigarrillo.
  • Decida con anticipación cuántos cigarrillos se fumará durante el día y lleve consigo esa cantidad solamente.
  • Cada día, demore encender el primer cigarrillo por una hora.
  • Deje de comprar cigarrillos por cartón.
  • Limítese a fumar un cigarrillo solamente después de cada comida o bocadillo (merienda).

Una vez que decida abandonar el hábito, trate de no pensar en lo difícil que podría ser. Manténgase centrada en los motivos para dejar de fumar: mejorar su salud, proteger a su familia o ahorrar dinero. Dígales a su familia y sus amistades que planea dejar de fumar y establezca una fecha para hacerlo.

Cuando llegue el día, tire a la basura todos los cigarrillos y deshágase de los ceniceros y encendedores. Lave la ropa para deshacerse del olor a cigarrillo. Manténgase ocupada yendo al cine, haciendo ejercicio o dando caminatas largas.

Si cree que no puede dejar el hábito por su cuenta, pídale ayuda a su proveedor de atención médica. Dicho proveedor puede ayudarle o remitirla a un programa para dejar de fumar. También puede recetarle un medicamento para ayudarle a dejar el hábito. Puede además probar el chicle o los parches de nicotina para ayudarle a dejar el vicio de fumar. Puede comprar estos productos sin receta en su farmacia local.

Limite el consumo de alcohol

Beber alcohol plantea ciertos problemas específicos para las mujeres. Una mujer que bebe la misma cantidad que un hombre se ve más afectada. El cuerpo de la mujer contiene menos agua para diluir el alcohol y una cantidad menor de la enzima que lo digiere en el estómago. Cuando usted bebe, el alcohol hace más lentos los reflejos y afecta su criterio y memoria. Un motivo importante por el cual las mujeres perimenopáusicas deben controlar la bebida es debido a que el alcohol interfiere en la formación de los huesos y la absorción de calcio.

Beber moderadamente—definido como una bebida al día para las mujeres—está bien. Beber grandes cantidades de alcohol puede exponerla a padecer problemas relacionados con la bebida, como abuso de alcohol y dependencia del alcohol (alcoholismo). Ciertos problemas físicos, como la presión arterial alta, las lesiones en el músculo del corazón, algunos tipos de cáncer y el daño hepático (del hígado), también están asociados con el exceso de alcohol.

Reciba atención médica regularmente

Recibir atención médica rutinariamente, aun si no está enferma, puede ayudar a detectar problemas en sus fases iniciales. También les brinda a usted y a su proveedor de atención médica la oportunidad de hablar sobre maneras para evitar problemas en el futuro. Debe acudir a su proveedor de atención médica una vez al año para hacerse exámenes y pruebas con regularidad. Ciertos exámenes y pruebas se les hacen regularmente a todas las mujeres en grupos específicos de edades (Tabla 4).

Durante un examen de rutina, la pesarán y medirán la presión arterial. También se le examinará la piel y el cuerpo en general para asegurarse de que todo esté normal. Durante un examen ginecológico de rutina, su proveedor de atención médica le examinará los senos para detectar bultos, masas o secreciones, el abdomen para determinar si hay problemas con los ovarios o el útero, inspeccionará la vulva y la vagina, y podría examinarle el recto.

Tabla 4. Evaluación periódica de la salud (40 a 64 años)

Exámenes Descripción Frecuencia
Evaluación de cáncer colorrectal Exámenes de detección para detectar cáncer del colon y el recto La colonoscopia cada 10 años (a partir de los 50 años) es el método preferido.

Los afroamericanos deben comenzar a hacerse este examen a los 45 años.*

Otros métodos de detección son los siguientes:

  • Prueba de sangre oculta en las heces o prueba inmunoquímica en las heces anualmente
  • Sigmoidoscopia flexible cada 5 años
  • Enema de bario de doble contraste cada 5 años
  • Tomografía computarizada cada 5 años
  • Prueba fecal de ADN (intervalo desconocido)

Prueba de glucosa en ayunas Prueba para medir el nivel de glucosa (un azúcar presente en la sangre que es la fuente principal de energía del cuerpo) debido a que niveles elevados pueden ser un indicio de diabetes mellitus Cada 3 años después de lo 45 años
Prueba del virus de inmunodeficiencia humana (VIH) Prueba de sangre para detectar la presencia del VIH un virus que puede causar el síndrome de inmunodeficiencia adquirida Todas las mujeres deben hacerse esta prueba periódicamente
Evaluación del panel de lípidos Análisis de sangre para determinar los niveles de colesterol Cada 5 años a partir de los 45 años
Mamografía Radiografía del seno para detectar cáncer del seno Cada 1 a 2 años a partir de los 40 años; anualmente desde los 50 años
Prueba de Papanicolaou Se toma una muestra de células del cuello uterino para detectar cambios que pueden producir cáncer; esta prueba se hace junto con el examen del virus del papiloma humano (VPH) en las mujeres de 30 años en adelante Cada 2 a 3 años si ha tenido tres resultados normales consecutivos y ningún riesgo importante de la salud; las mujeres que han tenido un resultado negativo en la prueba de Papanicolaou y un resultado negativo en la prueba del VPH no se deben hacer estos exámenes otra vez hasta después de 3 años. Si ha tenido una histerectomía, pregúntele a su proveedor de atención médica si debe hacerse aún la prueba de Papanicolaou.
Examen de detección de hormona estimulante de la tiroides Análisis para determinar si la glándula tiroidea actúa debidamente Cada 5 años a partir de los 50 años
Vacunas
Vacuna contra el herpes zóster Ayuda a prevenir la culebrilla y las ampollas Una vez si tiene 60 años o más y no se ha vacunado anteriormente
Vacuna contra la gripe Vacuna para prevenir la gripe (influenza) Anualmente
Vacuna de refuerzo contra el tétano, la difteria y la tos ferina Una vacuna para inmunizar contra las enfermedades de tétanos, difteria y la tos ferina Una vez en lugar de la vacuna de refuerzo contra el tétanos y la difteria (TD) que se administra cada 10 años
Vacuna contra la varicela Ayuda a prevenir la varicela Una serie si nunca se ha vacunado o nunca ha tenido la varicela
*Recomendación del Colegio Americano de Gastroenterología.

 

Durante el examen, el proveedor de atención médica podría hacerle preguntas sobre lo siguiente:

  • Su historial médico
  • Su dieta
  • Sus hábitos de ejercicio
  • Si fuma, bebe alcohol o usa drogas
  • Si toma o se administra medicamentos
  • Sus hábitos sexuales para determinar si está expuesta a contraer una enfermedad de transmisión sexual o quedar embarazada.

La atención médica que recibe regularmente puede también incorporar exámenes de la vista. Nueve de cada diez mujeres entre los 40 y 64 años usan anteojos o lentes de contacto para ayudarles a ver mejor cuando leen y hacen actividades a corta distancia de la vista. Es importante además hacerse un examen dental. Acuda a su dentista regularmente para que le limpien los dientes y las encías. Las enfermedades de las encías, un problema que causa la pérdida de dientes, es más común a medida que envejece.

Examínese usted misma

Durante el año, hay exámenes que puede hacerse usted misma para detectar posibles problemas en cuanto estos ocurran. Uno de estos son los autoexámenes del seno. Estar familiarizada con las pequeñas protuberancias y masas en los senos puede permitirle reconocer si ocurren cambios.

También es buena idea examinarse el cuerpo entero para detectar cambios en la piel. La exposición al sol y el uso de lámparas de bronceado pueden aumentar el riesgo de desarrollar cáncer de la piel. Examínese para detectar áreas enrojecidas, hinchadas o cualquier otro cambio anormal. Inspecciónese los lunares o las pecas y acuda a su proveedor de atención médica si observa algún cambio. Una manera de recordar estos cambios es pensar en ABCD:

  • Asimetría—Una mitad es distinta a la otra mitad
  • Bordes—Bordes irregulares o mal definidos
  • Color—El color varía de un área a la otra; tonos de color crema y moreno, negro; a veces blanco, rojo o azul
  • Diámetro—El tamaño es mayor que el del borrador de un lápiz (6 milímetros)

Use anticonceptivos

Aunque es más difícil predecir cuándo ocurrirán los periodos menstruales a medida que se aproxima a la menopausia, aún puede quedar embarazada. Incluso cuando se presentan las señales de la perimenopausia, como los sofocos o calores, no quiere decir que no puede quedar embarazada. Casi un 75% de los embarazos en las mujeres mayores de 40 años son inesperados. El riesgo de quedar embarazada está todavía presente hasta un año después del último periodo menstrual.

Es importante usar un método anticonceptivo que se adapte a sus necesidades. Hay disponibles muchas opciones:

  • Métodos hormonales—Las píldoras, el parche, el anillo vaginal, los implantes o las inyecciones (son seguros para las mujeres mayores de 40 años que gozan de buena salud y no fuman)
  • Dispositivo intrauterino (IUD, por sus siglas en inglés)
  • Métodos de barrera—La esponja, el diafragma, condón masculino, condón femenino y los espermicidas
  • Esterilización—Bloquear, sellar o cortar las trompas de Falopio en las mujeres y la vasectomía para los hombres

No tener relaciones sexuales en ciertos momentos del ciclo menstrual es un método de planificación familiar que usan algunas mujeres. Este método anticonceptivo no es confiable durante la perimenopausia si su ciclo menstrual es irregular.

Reciba asesoramiento antes de la concepción

La cantidad de mujeres que tienen un hijo después de los 40 años va en aumento. Las mujeres que quedan embarazadas en la década de los 40 años pueden tener embarazos seguros y bebés saludables. Sin embargo, puede ser más difícil quedar embarazada y los riesgos son mayores tanto para la mujer como para el bebé.

Si planea quedar embarazada en los últimos años de la fecundidad, es importante que sepa que los riesgos de problemas aumentan con la edad de la mujer. El asesoramiento antes de la concepción con su proveedor de atención primaria es recomendable ya que le permite dialogar sobre los riesgos y cómo lograr el embarazo más saludable posible.

Adopte hábitos sexuales seguros

Toda persona sexualmente activa corre el riesgo de contraer enfermedades de transmisión sexual. Algunas de ellas, como la sífilis y la clamidia, por lo general se pueden curar. Otras no tienen cura. Entre estas se encuentra el síndrome de inmunodeficiencia adquirida (SIDA), una enfermedad potencialmente portal que la produce el virus de inmunodeficiencia humana (VIH).

La mejor protección contra las enfermedades de transmisión sexual en una pareja es tener relaciones sexuales solamente entre sí. Si un miembro de la pareja tiene relaciones sexuales con otra persona debe asegurarse de usar un condón de látex cada vez. Limite la cantidad de parejas que tiene y pregúnteles sobre su historial sexual. Evite tener relaciones sexuales si usted o su pareja sospecha que ha contraído una enfermedad de transmisión sexual.

Por último...

En el pasado, nadie hablaba de la perimenopausia ni de la menopausia; este período de transición durante la edad mediana era un misterio para la mayoría de las mujeres. Hoy en día, puede encontrar una abundante cantidad de información sobre estos temas. Hable con su proveedor de atención médica y aprenda todo lo que pueda. De esa manera puede mirar hacia el futuro y a esa próxima etapa de la vida con seguridad. Si se siente bien consigo misma, toma decisiones sensatas y su estilo de vida es saludable, estará mejor preparada para enfrentarse a esta etapa de la vida.

Glosario

Antidepresivos: Medicamentos que se emplean para tratar la depresión.

Colonoscopia: Examen de todo el colon que emplea un instrumento pequeño y alumbrado.

Cuello uterino: Abertura del útero que se encuentra encima de la vagina.

Depresión: Sensación de tristeza durante períodos de por lo menos 2 semanas.

Diabetes mellitus: Enfermedad en la que los niveles de azúcar en la sangre son demasiado altos.

Disfunción eréctil (DE): Incapacidad de un hombre para tener una erección o sostenerla hasta la eyaculación o hasta que se realice el acto sexual.

Endometrio: El revestimiento del útero.

Enfermedad de transmisión sexual: Enfermedad que se transmite mediante el contacto sexual, por ejemplo: clamidia, gonorrea, virus del papiloma humano, herpes, sífilis e infección del virus de inmunodeficiencia humana (VIH, la causa del síndrome de inmunodeficiencia adquirida [SIDA]).

Estrógeno: Hormona femenina que se produce en los ovarios y estimula el desarrollo del revestimiento del útero.

Histerectomía: Extracción del útero.

Índice de masa corporal: Medida del peso de una persona en relación a su estatura.

Menopausia: Período en la vida de la mujer donde los ovarios dejan de funcionar; se define como la ausencia de periodos menstruales durante un año.

Osteoporosis: Enfermedad en que los huesos se vuelven tan frágiles que se fracturan con mayor facilidad.

Ovulación: Liberación de un óvulo de uno de los ovarios.

Ovarios: Dos glándulas ubicadas en ambos lados del útero que contienen los óvulos liberados en la ovulación y producen hormonas.

Perimenopausia: Fase de transición antes de la menopausia que generalmente se extiende desde los 45 hasta los 55 años.

Progesterona: Hormona femenina que se produce en los ovarios y promueve el desarrollo del revestimiento del útero. Cuando disminuye su nivel, ocurre la menstruación.

Progestina: Forma sintética de progesterona semejante a la hormona que el cuerpo produce naturalmente.

Prueba de sangre oculta en las heces: Prueba que emplea una muestra de heces fecales para detectar la presencia de sangre, la cual puede ser una señal de cáncer de colon o recto.

Pubertad: Etapa de la vida cuando los órganos reproductores adquieren funcionalidad y se desarrollan las características sexuales secundarias.

Sigmoidoscopia: Examen en el cual se introduce un instrumento delgado en el recto y la porción inferior del colon para detectar cáncer.

Síndrome de inmunodeficiencia adquirida (SIDA): Grupo de signos y síntomas, por lo general de infecciones graves, que ocurre en una persona cuyo sistema inmunitario se ha visto perjudicado debido a una infección del virus de inmunodeficiencia humana (VIH).

Sofocos (calores): Sensaciones de calor en la piel que pueden ocurrir cuando disminuyen los niveles de estrógeno.

Tomografía computarizada (TAC): Tipo de radiografía que revela los órganos y las estructuras internas en un plano transversal.

Trombosis venosa profunda: Afección en que se forma un coágulo de sangre en las venas de las piernas u otras partes del cuerpo.

Terapia hormonal: Tratamiento en el que se administra estrógeno, y a menudo progestina, para aliviar algunos de los síntomas que se producen debido a niveles reducidos de estas hormonas.

Uretra: Conducto corto y estrecho que transporta la orina desde la vejiga hacia fuera del organismo.

Vasectomía: Método de esterilización masculina en que se extrae una porción del conducto deferente.

Virus de inmunodeficiencia humana (VIH): Virus que ataca ciertas células del sistema inmunitario y causa el síndrome de inmunodeficiencia adquirida (SIDA).

Virus del papiloma humano (VPH): Nombre de un grupo de virus relacionados, algunos de los cuales causan verrugas genitales, que están asociados con alteraciones cervicales y cáncer del cuello uterino.

Vulva: Área genital externa de la mujer.

Este Folleto Educativo para Pacientes fue elaborado por el Colegio Americano de Obstetras y Ginecólogos (American College of Obstetricians and Gynecologists). Diseñado para ayudar a los pacientes, presenta información actualizada y opiniones sobre temas relacionados con la salud de las mujeres. El nivel de dificultad de lectura de la serie, basado en la fórmula Fry, corresponde al grado escolar 6to a 8vo. El instrumento de Evaluación de Idoneidad de Materiales (Suitability Assessment of Materials [SAM]) asigna a los folletos la calificación “superior”. Para asegurar que la información es actualizada y correcta, los folletos se revisan cada 18 meses. La información descrita en este folleto no indica un curso exclusivo de tratamiento o procedimiento que deba seguirse, y no debe interpretarse como excluyente de otros métodos o prácticas aceptables. Puede ser apropiado considerar variaciones según las necesidades específicas del paciente, los recursos y las limitaciones particulares de la institución o tipo de práctica.

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